sábado 21 de noviembre de 2009

Hasta luego

Es una osadía pensar que nada de lo que sucede te afecta, que has construído una coraza de acero en la que rebotan todas las ostias que te da el simple hecho de estar en el mundo, que no te han concebido para triunfar. A veces es mucho peor soñar que tener los pies en el suelo. Y es demasiado tarde cuando te das cuenta de que cuando unos están arriba otros están abajo y que, por alguna razón que se escapa, estar en la cima de la pirámide no es algo para lo que has nacido. Hoy he comprendido lo que soy.

Olvidaros de todas las tonterías que dije alguna vez, de las que he dicho (y hasta en las que he creído) en estos nueve meses de aventura bloguera. Nada era verdad. Ahora mismo, en este instante, en este segundo, en este minuto, en esta hora, en esta noche que se plantea eterna nada tiene sentido... Ni siquiera este blog que os prometo que nació con otra intención que en lo que se ha convertido en los últimos días. Por eso, quizá hasta todo esto ha dejado de tener sentido.

La fotografía que ilustra este texto es obra de costadelsol59

viernes 20 de noviembre de 2009

Vivir para siempre

Cada mañana se levantaba maldiciendo la suerte que le había tocado vivir. No se planteaba lo que tenía, la suerte acumulada a lo largo de los años. Siempre es más fácil maldecir lo que no se posee, la mirada que nunca se perderá en tus ojos y la realidad que sobrepasa toda la normalidad de una vida rutinaria y aburrida.

Aquella mañana todo empezó igual, la rutina se impuso en su devenir hasta que una visita al médico lo cambió todo. Una pared, una puerta, dos frases, una realidad aislada en formol revolucionó su vida. Sin quererlo empezó a maldecirse con rabia contenida. Y no por lo que no tenía si no por no ser capaz de comprender en qué consistía vivir. En vivir. Ni más ni menos.

Y fue en ese momento, cuando más cerca se sentía de la muerte, cuando alguien había decidido poner fecha de caducidad a este sufrimiento cuando se dio cuenta de que no se quería ir... nunca. Porque prefería vivir y poder ver cada mañana su cara somnolienta aunque nunca fuera suya, aunque cada segundo, cada minuto y cada hora que pasara estaba más lejos de él, que irse para siempre sin tenerle en mente cada uno de los segundos de su rutina diaria.

La fotografía que ilustra este texto es obra de Mikel Sastre Morro

miércoles 18 de noviembre de 2009

Nada dos veces

Nada sucede dos veces
ni va a suceder, por eso
sin experiencia nacemos,
sin rutina moriremos.

En esta escuela del mundo
ni siendo malos alumnos
repetiremos un año,
un invierno, un verano.

No es el mismo ningún día,
no hay dos noches parecidas,
igual mirada en los ojos,
dos besos que se repitan.

Ayer mientras que tu nombre
en voz alta pronunciaban
sentí como si una rosa
cayera por la ventana.

Ahora que estamos juntos,
vuelvo la cara hacia el muro.
¿Rosa? ¿Cómo es la rosa?
¿Como una flor o una piedra?

Dime por qué, mala hora,
con miedo inútil te mezclas.
Eres y por eso pasas.
Pasas, por eso eres bella.

Medio abrazados, sonrientes,
buscaremos la cordura,
aun siendo tan diferentes
cual dos gotas de agua pura.

Nada dos veces, de Wislawa Szymborska.

La fotografía que ilustra este texto es obra de Ventura Carmona

Dudas abordables

¿Y si me muero mañana? ¿Y si no vuelvo a sonreír? ¿Y si sentir es solo una ilusión que aborda mi corazón? ¿Y si las palabras que intenté expresar nunca llegaron a su destino? ¿Y si sentirse inferior es una sensación que nunca me quitaré de encima? ¿Entonces seguiré pensando en ti aunque tú no muevas ni un párpado, ni una ceja, ni un labio cada vez que me ves? No lo dudes. Nunca lo dudes.

martes 17 de noviembre de 2009

Un lugar en el mundo

"Dicen que las princesas son tan sensibles que notan la rotación de la tierra, que si están lejos de su reino se enferman, que hasta se pueden morir de tristeza."

Fragmento de Princesas, de Fernando León de Aranoa.

¿Y si no tienes un reino al que volver para matar la tristeza?

La fotografía que ilustra este texto es obra de Sergi Bernal

Un día cualquiera


Los principios siempre son diferentes pero el final siempre es el mismo.

Sin título

La vida puede ser maravillosa. Hay días en los que se cumplen todos tus deseos, en los que aquello en lo que llevas pensando tanto tiempo se resuelve de la noche a la mañana. Entonces tienes unas ganas enormes de gritar, de compartir tu radiante felicidad, de llamar a todo el mundo, de regalar sonrisas, de olvidar lágrimas y sentir, por fin, lo que realmente viniste a buscar a este mundo. Al fin y al cabo, ser feliz no es tan difícil, solo hay que estar en el cuerpo, el momento y el lugar acertado un día cualquiera.

Sin embargo, hoy no ha sido ese día.

domingo 15 de noviembre de 2009

Poemas póstumos

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde.
Como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos.
Envejecer, morir, eran tan solo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma.
Envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

Jaime Gil de Biedma

Emociones a flor de piel

¿Uno no es más feliz siendo útil a los demás? De una premisa tan sencilla, bonita y hasta simplista (según quien la diga), el sueco Lasse Hallström consiguió realizar una versión maravillosa de la obra de John Irving, Las normas de la casa de la sidra. Dos horas de película en las que el espectador tiene margen suficiente para disfrutar del paisaje, del espléndido guión y de la evocadora banda sonora.

Y, mientras saborea todo esto, reflexiona sobre el aborto, la orfandad, las relaciones de pareja, la integración racial, el incesto... y todo sin radicalismos de ningún tipo ni opiniones sesgadas. Es cada uno el que se va formando su propia opinión y las ideas. Una película emotiva que recuerdo haber visto en los ya desaparecidos cines Buñuel hace diez años y que esta noche he vuelto a ver para intentar volver a sentir todo ese torrente de emociones que le hacen sentirse muy vivo a uno.

Buenas noches, príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra.

sábado 14 de noviembre de 2009

Al otro lado de la escalera

Me gustaría subir los escalones de dos en dos para llegar cuanto antes al claro que creo vislumbrar desde aquí abajo. Esta noche solo tengo ganas de gritar hasta encontrar la estabilidad.