Acercarse a una película de 1950 con la seguridad de que no te va a sorprender porque, quien más quien menos, ya conoce el argumento, puede ser un gran error, pero creo que a mí es lo que me ha hecho valorar de verdad Eva al desnudo (All about Eve). Cuando pensaba que iba a ser una historia lineal en la que suponía que la interpretación actoral era el argumento donde se asentaban las maravillas que hablaban de ella, me he encontrado con una historia en la que el final ya se sabe de antemano pero que introduce muchos aspectos del cine que se han desarrollado muchos años después.Así, me ha gustado sorprenderme a mí mismo extrañándome de los giros del guión y recrearme con la precisión de algunas de las escenas comprobando como los exteriores apenas tienen cabida en la consecución del objetivo, desenmascarar la envidia y la avaricia. Por cierto, el final, que evidentemente no contaré, me ha parecido sublime con esa forma de enlazarlo con el principio...
