jueves, 30 de julio de 2009

Introspección reflexiva

Me gusta salir por las noches a la terraza y oler la noche mientras escucho de fondo rumores de cualquier naufragio callejero. Me gusta escuchar los sonidos del corazón en la oscuridad de mi habitación. Me gusta que llueva porque puedo oler la humedad y quedarme embobado mirando las gotas caer en un charco y la onda expansiva que forman. Me gusta chapotear cuando diluvia, mojarme y reírme bajo la lluvia aunque casi nunca me atrevo a hacerlo. Me gusta llorar cuando el vaso está tan lleno que no puedo caminar porque me da la sensación de que me renuevo. Me gusta leer un libro porque me da la calma necesaria cuando la inquietud asalta mi cabeza.

Pero también me gusta mirarte hasta el infinito, perderme en tus ojos intensos mientras sueño en algo que nunca vendrá, inventarme la vida de la gente que me cruzo por la calle, ir al parque, sentarme y pensar en ti o en nada o simplemente estar. Simplemente pensar y reflexionar, me apasiona cambiar las preguntas cuando ya parece que sé las respuestas. Me gusta reírme cuando nadie encuentra motivo para ello, soy feliz cuando hago reír, me gusta sonreír las ocurrencias más descabelladas porque creo que son la base de la vida y las locuras que provocan y hacen reaccionar a la gente. Me emociona que me acaricien suavemente.

Me gusta ducharme con agua fría cuando estoy desganado, ver partidos de baloncesto porque me absorben el cerebro y me olvido de todo, cualquier tipo de música que me recuerde algo de lo que soy o de lo que fui, me gustan las tardes de domingo, me gusta ir al cine solo (aunque no siempre), perderme por calles que no conozco y sorprenderme en cada esquina, el arte urbano que hace que cada vez vea una ciudad distinta sin salir de mi entorno, mirar las corrientes del río, soñar con el vuelo final, me gusta regalar pequeñas sorpresas insignificantes a las personas que quiero, me gusta que me abracen y los besos en la mejilla inesperados, los ratos de calma en la vorágine de mi trabajo, llegar al periódico muy pronto y que no haya nadie en la redacción. Pero sobre todo me gusta vivir.

La fotografía que ilustra este texto es obra de FotosdeManuela

miércoles, 29 de julio de 2009

Cambia tu vida (dentro de tus límites)

Muchas veces tenemos tanto miedo que nos resulta muy difícil cambiar el devenir de las cosas. Detestas tanto determinados aspectos de tu vida que te parece imposible darles la vuelta, girar tu cabeza y empezar de cero. Pero, a pesar de eso, sueñas con ello y mantienes tu cabeza ocupada creándote falsas ilusiones aunque sabes que, por mucho que intentes reorientarte, es muy difícil escaparte del camino que alguien te ha marcado.

Azuloscurocasinegro (Daniel Sánchez Arévalo) es un ejercicio de autorebelación contra el mundo, contra una vida detestable (en su opinión) que le ha tocado vivir al protagonista que lucha entre lo que quiere y lo que debería hacer. Una historia bonita, a pesar del drama (trufado con gotas de humor), en el que se establece una lucha entre el deseo y la realidad en forma de un bebé que ha de llegar y un maravilloso grito de realidad en un mundo en el que los miedos nos acaban paralizando en el día a día. Y es entonces cuando pasas de las señalizaciones, te sales de la autopista indicada y... asumes a lo que puedes aspirar en la vida. Quizá saberlo es el primer paso para jugar tus cartas y disfrutar.

martes, 28 de julio de 2009

Miryang (Sol secreto)

No suelo ser hombre de costumbres pero reconozco que cuando una película dura más de dos horas trato de encontrar alguna excusa para no verla del tipo he tenido un día muy largo, no tengo mucho tiempo o mañana sin falta. No son justificaciones del otro mundo pero me suelen valer para reconciliarme conmigo mismo y no sentirme culpable. Con la coreana Secret sunshine (de Lee Chang-dong) me llevaba pasando esto muchísimo tiempo (la película es del 2007 aunque no se haya estrenado en España hasta hace unos meses).

Y ahora, que acabo de verla, puedo decir que me arrepiento de no haberlo hecho antes. Se trata de un drama (dramón) pero muy bien llevado en el que la actriz principal Jeon Do-yeon hace un extraordinario papel. Un filme en el que, casi sin quererlo, te ves inmerso en el dilema moral de las creencias religiosas y el perdón y cuando ya crees que te has formado una opinión sobre el asunto y el caso concreto que aquí se plantea, todo da la vuelta y ya no sabes qué pensar.

¿Es necesario ser creyente para poder perdonar? ¿Puede dios perdonar en tu nombre aunque tú no lo hagas? ¿Y si no eres capaz de perdonar, puedes vivir en paz? ¿Y si resulta que perdonar te hace enloquecer hasta un punto en el que pierdes la noción de la realidad? ¿Quién tiene la culpa? Y aunque no lo crean y no lo parezca por lo que cuento, la película es de mucha calma y sosiego. Por cierto, me encanta la fotografía de las películas asiáticas. Supongo que cada uno tiene su debilidad.



P.D. Por cierto, entre tanto drama, no he podido parar de reírme con uno de los personajes. ¡¡Es un pagafantas coreano!!

lunes, 27 de julio de 2009

Un segundo de tu roce

Porque me gustaría ser tu ángel de la guardia...
porque querría volar contigo y llevarte muy lejos donde todo fuera distinto...
porque no puedo hacerte sonreír...
porque no puedo compartir contigo más que segundos eternos...
porque en noches como hoy no te quito de mi cabeza...
porque solo tu imagen disipa mis pesadillas...



DUERME CONMIGO

Busco un lugar en esta ciudad,
donde esconderme de la corriente que me lleva.
Río de lava que todo lo arrasa,
floto en el tedio, oscuro viaje hacia el infierno.
Busco ese lugar.

Díme la verdad, poco me queda;
querría perderme, huir para siempre, echar a volar.
Lluvia de otoño que tarde llega,
haz que en la arena que me rodea crezca la hierba.
Díme la verdad.

Y descubrir que algo se mueve junto a mí;
y decidir sobre la marcha adonde ir;
y despertar, abrir los ojos y encontrar, que nada sigue igual.

Busco un refugio en el camino,
donde a solas pasen las horas y tenga sentido.
Ven a mi cama, duerme conmigo,
entra en mis sueños porque hace tiempo que me he perdido.

Ven a mi cama; duerme conmigo.

jueves, 23 de julio de 2009

Quiero ser tú

Esa mañana se creía ganador. Con los ojos aún somnolientos se enfundó el mejor traje del armario y salió a la calle con ganas de comerse el mundo. Como suele pasar en esos días todo era maravilloso, en jornadas como esas las chicas te sonríen por la calle, sale cara en todas las monedas que tiras al aire, cruzas la calle y los coches se paran a tu paso y nada te importa más que los breves efluvios de las sensaciones a las que uno no cree aspirar jamás.

Pero por mucho disfraz que uno se ponga la piel no puede mutar. Y siempre llega el momento de volver a casa. Cuando cruzó la puerta de su infierno particular por la noche y se desenfundó ese traje, volvió a comprobar que, pese a todo, seguía siendo un perdedor. Y que por más que soñara todos los días con lo mismo, nadie le sonreía cuando pasaba a su lado, las flores no eran más que hojas marchitas si las miraba y la casa se le hacía enorme cuando el fantasma de ella nunca aparecía.

Al día siguiente, todo era diferente. Salió a la calle con su ropa de perdedor, su cuerpo de conformista y se enfrentó al momento esperado sabiendo que nada iba a salir bien. Ella entró por la puerta del bar... No necesitó que nadie le contara el final. Esta vez se lo sabía.

La fotografía que ilustra este texto es obra de yerayrguez

martes, 21 de julio de 2009

La última cena benéfica

¿Hay forma más sutil y sagaz de burlarse de la beneficiencia que practican algunos? Viridiana, de Buñuel habla por sí sola... ¿Os suena esta escena?

lunes, 20 de julio de 2009

La estabilidad de tu caos


Cuando el caos se normaliza y la leve estabilidad que te da la mente más confusa parece adueñarse de ti, sucede algo de repente que enloquece tu cabeza y te obliga a gritar al mundo entero que eres feliz. Por lo menos hasta mañana.



La fotografía que ilustra este texto es obra de Rafa 3R

domingo, 19 de julio de 2009

Caminando

Quizá haya llegado el tiempo de quitarnos las caretas, los muros y las corazas de acero que nos autoprotegen y dejar que la gente nos conozca como lo que somos realmente, dejar que nuestro yo real salga a la superficie y no nos avergüence nada de lo que hacemos.

Uno de los momentos más entrañables de Still walking (de Hirokazu Koreeda) es cuando la anciana madre va a buscar un disco pop y le dice al hijo que lo ponga en el estéreo. Y suena una canción dedicada a Yokohama que el anciano padre cantaba cuando era más joven. "Todo el mundo tiene canciones que escucha a hurtadillas", concluyen los comensales familiares mientras comparten la cena en el comedor. Lo difícil no es escuchar canciones a hurtadillas si no ser capaces de compartirlas con todo el mundo. Y quien habla de música puede hacerlo de mil cosas más...

Still walking es una película maravillosamente calmada. Resulta imposible creer que en el mundo acelerado y desbocado en el que vivimos alguien (por mucho que sea japonés) todavía sea capaz de hacer un filme atractivamente lento, en el que retrata las costumbres de una sociedad japonesa que se empeña en enterrarlas a pesar de su tradición milenaria. La película transcurre en apenas un fin de semana pero es tiempo suficiente para que los personajes se muestren tal como son, los sentimientos se desborden y se escuchen mil canciones que nunca más se oirán a hurtadillas. Porque alguna vez tendremos que ser nosotros.

jueves, 16 de julio de 2009

El destino del viaje ideal

"(...)Hoy quiero hablar sobre viajes. Ésta es la época en la que la publicidad nos inunda con miles de anuncios sobre lugares idílicos, piscinas espectaculares o playas de ensueño. Y esta semana ya he escuchado una decena de conversaciones que empiezan con un "¿y tú, a dónde te irás de viaje este verano?" La mejor respuesta a esta pregunta ha sido la que ha dado un vecino mío con el que hice un trayecto en el ascensor. Un tercero indagó sobre su destino veraniego (...) y mi vecino respondió: "Lo importante no es a dónde voy de viaje, sino con quién y por qué. La gente busca un lugar cuando debe buscar una persona y un motivo. Y luego, al volver, tan solo debe rescatar un hecho". Ni decir tiene que no se volvió a hablar durante el resto del trayecto, todos nos quedamos pensativos y no surgió ni el tema del buen tiempo. Yo, cuando entraba en casa, pensaba en dónde ir, en con quién ir, en qué buscar y en qué rescatar. Aún ahora no me he respondido ni a la primera pregunta, pero creo que mi vecino tiene razón: viajar debería ser todo menos el destino. Ahí queda eso (...)"

Albert Espinosa

Quizá por eso cada vez tenga más claro donde quiero ir de vacaciones. ¿Y vosotros?

La fotografía que ilustra este texto es obra de michisolino

Mensaje en una botella náufraga

Envia'm un àngel que sigui com tu,
envia'm un àngel que s' assembli a tu,
envia'm un àngel que em recordi a tu...

(Envíame un ángel que sea como tú
envíame un ángel que se parezca a ti
envíame un ángel que me recuerde a ti...)

Envia'm un àngel, de Sau

martes, 14 de julio de 2009

Línea curva

Siempre me han gustado los caminos largos, tanto que me he perdido en ellos muchas veces... Lo difícil es encontrar el camino de regreso una vez que no sabes dónde estás.



Maravillosa My blueberry nights.

viernes, 10 de julio de 2009

Una lágrima en el silencio

Annelies Marie Frank se levantó sobresaltada. Somnolienta apenas le dio tiempo a esconder su diario entre las paredes de la buhardilla de Amsterdam de donde no había salido desde que estalló la guerra un año y medio atrás. Cuando se dio cuenta, solo tenía un par de escandalosos y jocosos soldados alemanes que le encañonaban y no paraban de empujarle y darle instrucciones.

Hacinada ella y su familia en una celda insalubre, solo vio la luz cuando el 2 de septiembre, le metieron en un tren lleno de otros judíos como ella en el que apenas se podía respirar. Olores naseabundos que salían de las ropas maltrechas que colgaban de los cuerpos famélicos inundaban la estancia.

Tres días después, Anne abrió los ojos al tiempo que atravesaba una puerta en la que apenas leyó Arbeit macht Frei (El trabajo os hará libres). Acababa de llegar a Auschwitz. Que hubiera cumplido quince años tres meses atrás le salvó la vida. No hubo compasión. La desnudaron, la desinfectaron como si de una planta se tratara, le raparon la cabeza y le tatuaron su número de identificación. Había dejado de ser una persona (si no lo había hecho ya hacinada, ocultándose de vivir como si fuera un delito haber nacido).

Auschwitz es uno de los lugares que he visitado que más impacto me ha provocado. A veces pienso que hubiera preferido no hacerlo. Visitar cada uno de los rincones donde la tragedia humana rozó su máxima expresión por el capricho de algunos, me dejó tan tocado que recuerdo que el día que estuvimos allí, todos los que fuimos apenas pudimos comer. Ahora leo aterrorizado que Polonia no tiene dinero para conservar el campo de concentración. Que no pase porque es la prueba, es el único homenaje que se le puede hacer a todos los que perecieron en él a manos de los mayores salvajes que ha dado la humanidad. Y, no lo olvidemos, muchos fueron asesinados con la complacencia de las potencias aliadas que sabían lo que estaba pasando y no hicieron nada por evitarlo...

Hablo de esto porque me acabo de terminar el Diario de Ana Frank y estoy realmente emocionado y espantado a la vez. ¿Cómo puede llegar la barbarie humana tan lejos? No quiero creer que somos capaces de todo esto y más... Descansen en paz.

martes, 7 de julio de 2009

Algo que aprender

Salvador, 35 años después

Un disparo al aire acabó con la vida de Francisco Anguas Barragán. El mismo proyectil que mató a Salvador Puig Antich, a pesar de que su muerte efectiva llegara por garrote vil (el método más salvaje de asesinar a una persona) cuatro meses después. El 25 de septiembre de 1973, en el portal número 70 de la calle Girona de Barcelona se escribió uno de los últimos episodios más absurdos, sangrientos y estúpidos de un agonizante régimen franquista, capaz de desconectar un teléfono para no tener que rechazar la petición de amnistía del Vaticano para Puig Antich.

Manuel Huerga reflejó esta historia de una manera sencillamente maravillosa en Salvador. Una película que, para mí, pasó demasiado desapercibida para la pequeña gran joya que es. Huerga refleja de una manera vital, amable y hasta simpaticamente graciosa como un joven idealista se fue metiendo hasta el fondo en la resistencia al régimen franquista. Y como, atormentado y sin apenas darse cuenta, se vio inmerso en la rueda de encontrarse de frente que en uno de los atracos a un banco, asesinan a una persona. Interesante película en la que se presenta a un Salvador despojado prácticamente de todo compromiso político, lo que levantó muchas críticas entre los grupos de izquierda, miembros de aquellos grupos. Quizá, y es una reflexión a título personal, no era marxista, ni leninista, ni anarquista, ni comunista pero tenía muy claro que las dictaduras son las peores formas de gobierno y que nada cambia si no te enfrentas a ellas.

No. Salvador Puig Antich no era un santo. Claro que no. Sus hermanas, que luchan porque se reabra el caso, son las primeras que lo dicen. Pero este homenaje va más allá. Es una manera de despreciar la violencia de estado, provocadora de que surgieran grupos como el MIL, al que pertenecía Salvador. Y películas como Salvador es una manera de no dejar que nadie olvide que aquella bala que mató a dos personas de un tiro, no salió de la pistola de Puig Antich, como demuestran las últimas pruebas periciales. No, no era un santo pero tampoco era un asesino de policías.

El sueño de la imaginación


"Todo lo que puedes imaginar es real"

Pablo Picasso

Ojalá fuera así. Siempre quedarán los sueños...

De miedos y temores volátiles

Me asustan las cosas que no puedo controlar, los rechazos, el no poder pensar porque me sobrepasa la situación. Me dan miedo los silencios de las noches de invierno, las sombras en la oscuridad de mi cuarto, los sonidos que, somnoliento, no soy capaz de identificar, el viento chocando furioso contra la persiana de mi habitación, los niños con cara de malos. Me atormentan las pesadillas que me recuerdan lo que fui y lo que no soy, el mirarme al espejo y ver que no soy el que era antes y que las promesas se quedaron en algún lejano bar, el pensar que un día no pueda ni subir unas simples escaleras o que abra un libro y no sea capaz de leerlo, o mucho peor, que lo lea y al pasar la página ya no me acuerde de lo que he leído. Me duele pensar en mí...y en tí. Pero tengo dos temores que me aterrorizan por encima de cualquier cosa: la soledad y la antisociabilidad patológica.

La fotografía que ilustra este texto es obra de AArónr

domingo, 5 de julio de 2009

El valor de la rutina

Me encanta hacer entrevistas. Creo que es una de las cosas más maravillosas que me permite hacer mi profesión. Y casi disfruto más preparándolas, documentándome que realizándolas. Aunque eso no quiere decir que no me guste hacerlas porque me encanta confrontar mis conclusiones con las del entrevistado e intentar forzarle y exprimirle todo lo que pueda (verbalmente hablando, claro). Hace unos meses (no recuerdo cuántos pero puede que nos acerquemos al año), vino Nativel Preciado a presentar su libro Llegó el tiempo de las cerezas.

No me lo he leído pero de aquel período de documentación y de la posterior entrevista saqué una conclusión. Solo valoramos los días normales, los casi rutinarios cuando algo nos impide disfrutar de ellos. No llevo una semana muy allá, ando algo agobiado con diferentes historias que no me dejan descansar pero esta noche solo quiero volver al estado de hace ocho horas, a la normalidad. Tengo un dolor de estómago que no me deja ni levantarme del sofá. Benditos días normales.

"El tiempo es una actitud" (Nativel Preciado)

La fotografía que ilustra este texto es obra de jmsoler

viernes, 3 de julio de 2009

Reflexiones inversas

"¿Se puede ser tan feliz que no merezca la pena seguir vivo?"

Siempre me ha parecido interesante reflexionar a la inversa. Mucha gente se muere de tristeza pero, ¿y de alegría? Es entonces cuando le podemos encontrar sentido a algunas muertes...

La fotografía que ilustra este texto es obra de alair2525 (Millán)

jueves, 2 de julio de 2009

Breves e intensos miedos

Normalmente las cosas que suceden por casualidad suelen ser las más intensas y las más emocionantes, quizá por su propia concepción, por ser inesperadas. Y lo mismo suele pasar con los libros o la música que llega a tus manos sin querer. Hace dos años estaba oyendo la radio local y estaban entrevistado a un, para mí desconocido, autor peruano, Fernando Iwasaki. Hablaba de su libro Ajuar funerario y enseguida pensé que me gustaría tenerlo, me había despertado mucho interés. Cuando llegué a trabajar esa misma tarde, como una visión reveladora,... ¡estaba el libro sobre la mesa! Ajuar funerario es un libro de relatos cortos de miedo realmente apasionante. Es increíble como Iwasaki puede crear esas sensaciones con apenas 200 palabras en ocasiones. Buena prueba de ello es este relato, titulado El deseo:

"Pide un deseo", dijo la tía Carmen, y yo pedí que resucitara abuela y soplé las velas. Todos se quedaron callados y mamá empezó a llorar, porque echa de menos a la abuela y siempre está con los ojos rojos. Mi papá me ha castigado y se ha llevado a mamá al cine para que se ponga tranquila, pero yo también extraño a la abuela porque me contaba cuentos y me preparaba dulces. Por eso pedí el deseo, para que volviera a casa y mamá deje de llorar. Qué contenta se va a poner cuando la encuentre en su cama, toda llena de gusanitos.

Lo mismo, o parecido, me pasó con el grupo La quinta estación hace muchos años, solo que luego vino la fama, el desvirtúe de su música y abominé de su camino posterior... Ahí la buena suerte de la casualidad fue algo momentáneo.

La fotografía que ilustra este texto es obra de Mynth

miércoles, 1 de julio de 2009

Déficit mental

Nadie sabe qué le pasó. Ya nunca más volvió a sonreír. La luz que desprendía en ocasiones especiales se apagó. Nadie se pudo acercar a él. Construyó una coraza que impedía que se escuchasen los latidos de su corazón. Quizá por miedo, o por desidia, empezó a abandonarse, a encerrarse en un mundo en el que nada parecía ir mal...pero lo iba. Los días pasaban sin pena ni gloria y no era capaz de gritar, no tenía ganas de clamar que quería ser el de antes. Ninguna de las personas que le querían eran capaces de devolverle la alegría.

Un día se cansaron de él y él siguió su camino de curvas, cabizbajo y anclado en quién sabe qué tormenta. No se prolongó por mucho tiempo la agonía. Un año después, harto de intentar calentarse para poder sobrevivir, su corazón se paró. Lo tenía todo para ser feliz. Y se fue sin saber quién o qué había apagado el interruptor.

La fotografía que ilustra este texto es obra de txiribiton