Noto como se me escapa la frescura, todo se aturulla y no encuentro el silencio. Quizá es la falta de tiempo o simplemente el miedo que tengo al día que busque tu mirada y no la encuentre, a que cuando te vayas todo quede en nada...
Nuestro distinguido amigo: Nos creemos en el deber de decirle --sí, desinteresadamente-- que su obra nos repugna profundamente por inmoral, por histérica, por arbitraria.Especialmente: ¡¡MERDE!! para su Platero y yo, para su fácil y malintencionado Platero y yo, el burro menos burro, el burro más odioso con el que nos hemos tropezado.Y para usted, para su funesta actuación, también¡¡¡MIERDA!!!
Sinceramente
LUIS Buñuel SALVADOR Dalí
Para un admirador casi obsesivo de Buñuel como yo que por fin haya llegado a Zaragoza la exposición Un perro andaluz, 80 años después es casi un acontecimiento. Si encima tuve la suerte de ir a la presentación y que me regalaran un completo catálogo sobre la película y Buñuel, que no paro de leer en los pocos ratos libres que tengo, lo único que puedo hacer es recomendaros fervientemente la exposición. Y que, por muy pesado que os parezca, os detengáis en cada documento que se muestra porque en todos se encierran anécdotas y curiosidades sobre esta cinta de Buñuel y Dalí. Os prometo que merece la pena. Yo pienso ir a verla más veces aunque ya la haya visto una vez...
Francisco Madariaga, el hijo de una mujer desaparecida durante la dictadura argentina que a sus 32 años ha recuperado su identidad y se ha podido reencontrar con su padre, ha asegurado hoy que se siente feliz por sacarse el gran vacío que tenía en su interior y porque "no hay nada más lindo que tener identidad".
Después de 32 años "oscuros, feos" en los que sufrió agresiones por parte del exoficial de Inteligencia del Ejército Víctor Gallo, que ejerció como su padre, Francisco pudo dejar de ser "como un fantasma" y empezar a vivir "feliz, con amor, con contención", ha dicho hoy en una rueda de prensa.
Francisco es hijo de Silvia Mónica Quintela y Abel Madariaga, ambos militantes de la desaparecida organización guerrillera Montoneros. Se trata del nieto número 101 de la dictadura identificado por las Abuelas de la Plaza de Mayo.
No me extraña que el conejo de Alicia en el país de las maravillas siempre llegara tarde... Este reloj estaba en hora el sábado y, desde entonces, ya lo he ajustado dos veces más y, como véis, no cuadra la hora que marca con la de la entrada de este post... Es lo que tiene confiar en la tecnología china de un chino. A pesar de todo, y no sé por qué, le he cogido cierto cariño.
Sí, fue parte del atrezzo de mi disfraz de conejo de Alicia en el país de las maravillas que me puse en carnaval.
Si en algún momento he logrado engañar a alguien y he podido parecer algo cultureta, creo que voy a perder la poca credibilidad que pudiera haber ganado con esta confesión. No conocía a La habitación roja hasta anteayer. Me enteré que tocaban en el festival de música paralelo a la Copa del Rey de Bilbao que se celebra este fin de semana junto a DePedro y, por curiosidad, me acerqué a ellos en el Spotify. Y me gustan bastante. Quizá es que son muy míos, como me ha dichomarmota hoy... Aquí os dejo una buena muestra del pop de estos valencianos.
Esto ha cumplido un año de vida. 257 entradas publicadas (y alguna que otra que reposa donde de nunca debió salir). 10.000 visitas. Muchas alegrías y penas contadas en este blog y alguna que otra recomendación y crítica que espero hayan servido para algo. No es lo que quería que fuera. Por lo que sea hay días en que esto deriva hacia no sé muy bien dónde pero es lo que hay, no soy capaz de reconducirlo según mi esquema mental. Y mejor. Porque entonces lo cerraría. Gracias a todos por pasaros aquí mucho o poco, a menudo o no, comentéis o no, me creáis o no, estéis de acuerdo conmigo o no... ¡Gracias!
Una vez no podía casi ni hablar, ni respirar por la gran congestión que tenía. Y llegó a mí un remedio casero que acabó por funcionar. Al día siguiente estaba como nuevo. Es curioso el efecto del sueño. Hay días en los que te acuestas sin ganas de nada y te levantas con ganas de comerte al mundo. Dicen que el cansancio influye mucho en el estado de ánimo y que si se descansa mal se tiene más tendencia a las depresiones. Lo peor del efecto nocturno de la cama es que va en las dos direcciones. Existe la posibilidad de que te acuestes alegre y te levantes sin ganas de nada. A veces lo sueños son tan crueles y reales... que no hay cebolla hervida en leche que valga...
No suelo hacer mucho caso de las recomendaciones de libros que aparecen en los medios especializados (aunque claro, si no leo publicaciones de este tipo...) y mucho menos en los generalistas (será por qué sé un poquito de que va esto...). Por eso me gusta plantarme en la librería y empezar a buscar escritores de otros países. Antes de que alguien lo piense, y para que quede claro, no lo hago por dármelas de intelectual sino porque me aburre leer siempre lo mismo o con estilo parecido.
Así descubrí Out, de Natsuo Kirino, una novela en la que un cadáver detalladamente descuartizado es el gran protagonista de la misma al principio y luego no es más que uno de tantos. Sangre y violencia sutil a partes iguales combinado con algo de intriga y acción. Y lo cierto es que me gustó. Con el mismo sistema me acerqué luego a Faltan palabras, de Zhang Jie, que resultó ser la novela contemporánea más premiada de China pero que a mí me está costando mucho leer por mi falta de familiaridad con los nombres chino y a menudo me pasa que no sé quién es quién. Y con un sistema diferente, en el trabajo cayó en mis manos Cocka Hola Company, del danés Matias Faldbakken que tiene una portada que a todos les ha llamado la atención y una sinopsis que todos han repudiado por ¿rara? Yo discretamente me lo he llevado a casa y pronto acometeré su lectura... La historia comienza en el rodaje de una película porno en el que, temerariamente, se besan dos hombres... Quién sabe qué podrá salir de ahí. Prometo contarlo.
Ojalá me equivoque porque creo que es una gran iniciativa pero Zaragoza no va a tener su Noche blanca. Y ya puede haber todo el movimiento ciudadano que quiera, ya puede votar el pleno por unanimidad que se haga e incluso ya pueden ofrecerse artistas a participar que no va a tener lugar.
¿Sabéis cuánto le costó a Madrid su última Noche blanca? Más de 1,3 millones de euros. Para que nos hagamos una idea todos, más de dos terceras partes de lo que se gastó el Ayuntamiento de Zaragoza en las Fiestas del Pilar. ¿Creéis que cuando se han recortado programas tan baratos como Cinefrancia, En la frontera, la Bienal de las Artes o alguno más caro pero sin pasarse como Noches de verano el ayuntamiento va a hacer una Noche blanca? En los rimbombantes y vacíos Festivales del Ebro, el ayuntamiento aportó menos de un millón de euros y amenaza con volverlos a celebrar. La respuesta a la pregunta anterior es sencilla pero... ¿puede aspirar a ser capital cultural una ciudad así? Creo que también se responde sola... por mucho apoyo popular que tengan las iniciativas. Así es la vida. Así de ¿maravillosa? es esta ciudad culturalmente hablando.
Apenas tocaron una hora (si es que llegó), no era la noche perfecta, no me encontraba muy bien, venía del trabajo reventado y estresado, la sala nunca me ha gustado, me clavaron 25 euros por un miniconcierto pero me gustaron mucho. Fue una hora como dios manda, de buena música, de locura en el escenario, de explicaciones (pocas) en inglés, de una compañía inmejorable pero, sobre todo, fueron sesenta minutos de evasión y de disfrutar de lo lindo. Me encantó el concierto de The Raveonettes.
Un 9 de febrero de 1980, se juntaron Nacha Pop, Los secretos, Alaska y los Pegamoides, Mamá, Mermelada y Paraíso en un salón de actos de la Escuela de Ingenieros de Caminos oscuro, sin apenas luz, con unos instrumentos compartidos y con una mesa de sonido arcaica. El objeto no era otro que recordar a Canito, músico recientemente fallecido. Aquel concierto fue un desastre, sonó mal y se vio a unos chicos inexpertos que por no hacer casi ni enganchaban con el público. La historia de después la conocemos todos. Acababa de nacer la movida.
La movida no me pilló de lleno, era tan pequeño que empecé a saber de ellos ya en los 90 y por eso creo que soy muy injusto. Entonces me hacían gracia los grupos que le gustaban a todo el mundo así que no puedo juzgar. Pero, ahora, treinta años después, a riesgo de ser injusto, no logro entender todo lo que se generó en aquella época en el panorama musical ni encuentro motivos para entender la sobrevaloración de tantos y tantos grupos. Supongo que habrá que tener en cuenta la situación política y la explosión de democracia y libertad que acababa de llegar a España. Lo siento, por más que pienso sigo sin entender el fenómeno. Y que quede claro que por eso, precisamente, me fascina más.
Últimamente recibo unas llamadas al teléfono que en realidad no recibo sino que, al parecer, realizo. O algo así. Cuando suena el inalámbrico y lo cojo, de repente empiezo a oír el tono de como si estuviera llamando yo y por más tonos que espero, ¡nadie me coge el teléfono! Al principio creía que era una broma, luego que sería algún tipo de avería técnica, más tarde que sería algun tipo de televenta (rara porque no llegan a hablar con el cliente que supuestamente sería yo) pero últimamente, por alguna extraña asimilación con lo que no es, me desespero...¡porque cuando llamo no me cogen el teléfono!
Siempre he tenido pánico a desaparecer poco a poco. A veces me da la sensación de que todo gira, de que todo está cambiando y yo vivo tan absorto en estupideces que ni siquiera trato de adaptarme. Otras veces, me doy cuenta de que nada permanece y me asalta el vértigo... ¿Sabéis? Muchas veces me encantaría que no existieran las noches para dormir.
Se sentía estúpido, como si estuviera en un lugar al que nadie le hubiera invitado. Cada movimiento, cada palabra que trataba de decir no hacía más que empeorar las cosas. Fueron solo minutos pero pensaba que estaba en un callejón sin salida en el que no sabía cómo actuar para que se hiciera la luz. Todo pasó como las cosas y los sentimientos que siempre acaban pero él seguía igual de descolocado, igual de inservible que si se llegara a dar una situación igual.
Y, sin embargo, él querría volver a estar en cada uno de esos momentos críticos, en cada uno de esos túneles con salidas de emergencia, porque la simple esperanza de poder hacer o decir algo que enjugara tanta desolación le hacía sentirse bien. Así de estúpido era.
¿Nunca os habéis parado a pensar el sinsentido de algunas canciones? No, no me refiero a las canciones veraniegas o aquellas comerciales, no os envalentonéis... Digo esas canciones que tienen un ritmo animado y que, en realidad, desprenden una tristeza infinita.
Un día hablando sobre esto en una noche de carrilana con mi amigo el científicome dijo que El mundo de Wayne, de Los piratas, era, para él, por mucho que dijera la letra y la melodía, una canción horriblemente desanimadora. Marmota siempre dice que Un buen día, de Los planetas, es una de las canciones más deprimentes de la historia. Fito hace una canción terrible (por lo animada) de Quiero beber hasta perder el control. Y hoy me he dado cuenta hasta qué punto es desoladora la canción Sin querer, de Sidonie. O al menos a mí me lo parece. Aunque seguro que vosotros tenéis miles de canciones mejores que estas.
Soy bastante malo jugando a todo lo que tenga que ver con pensar o resolver acertijos con diez ojos (o más) mirándote con ansia de que no sepas la respuesta... En otras palabras, se podría decir que la presión me bloquea. Por eso, cuando, entre mis primos, se decidió hacer el amigo invisible con unas reglas que condenaban al ostracismo al que no fuera capaz de adivinar de donde venía el regalo, sabía lo que me tocaba. He participado tres años y en todos ellos me he quedado con el penúltimo o último presente. Eso significa que es el regalo que ningún inteligente adivinaacertijos se ha querido quedar.
Este año tenía entre ceja y ceja una fondue que, evidentemente no me llevé. Pero no sabía que a cambio me iba a tocar Papel y plástico, un libro inocentemente MA-RA-VI-LLO-SO. En él te puedes encontrar desde un Airgam boy hasta un juego de agua de esos con bolitas dentro (sí, ahora al lado de una PSP suena a broma pero esa era nuestra diversión de pequeños) pasando por un rotulador-ratón, unos clics, los personajes de Barrio Sésamo, Los tres investigadores de Hitchkoch, los cromos de Teleindiscreta de V... Un auténtico culto a la nostalgia de los 80, un mundo en el que crecimos. No sabía que mi torpeza pudiera encerrar esta curiosa recompensa.