viernes, 29 de mayo de 2009

La mejor amiga del mundo

Hay personas que aparecen en tu vida y no puedes hacer más que quererlas porque siempre tienen una sonrisa para alegrarte un mal momento, una palabra de ánimo que dar en los días de niebla y unas ganas locas de dejarte compartir con ellas los grandes momentos y alegrías. Cuando ella descubrió este blog me reprochó (con cariño y con razón) que la nombrara de una manera muy fría en el post de los cómics (sí, esa amiga era ella). Y como ayer me hizo vivir un momento muy alegre cuando se sacó de la chistera este regalo que me hizo muchísima ilusión porque siento pasión por los dibujos de Liniers, le dedico esta entrada a marmota, que es una de las personas más maravillosas que hay en este mundo.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Ataque preventivo de pesada realidad

Un ataque de realidad en forma de humor. Cambien el mal de altura por cualquier mal cotidiano de una ciudad corriente de cualquier país decente de cualquier parte del mundo y tendrá aún más sentido la viñeta. Como siempre, enorme Liniers.

La viñeta está robada del blog que el propio Liniers tiene y al que, por si alguien le interesa, se puede acceder desde mis enlaces.

Cosas que hacer después de los 30 (Deberes atrasados)

Nunca me han gustado las listas y menos las que se marcan unos objetivos que uno sabe muy bien que no va a cumplir pero esta noche voy a hacer una excepción. Hace tiempo ví la película Cosas que hacer antes de los 3o y me pareció un filme divertido pero que pecaba de demasiados tópicos y acababan siendo deseos casi todos sexuales. En definitiva, que se tiraba del estereotipo sexual hasta el final. Dentro de una semana cumplo treinta años y nunca he tenido una lista de objetivos que realizar antes de llegar a esa fecha (y menos mal porque sospecho veladamente que no habría cumplido ni uno). El caso es que hoy me animo a lanzar una lista de objetivos (más deseos que otra cosa) que hacer después de los 30 (y espero que antes de los 35, por ejemplo). Allá van:

1. Conseguir relativizar las cosas hasta un punto en el que la importancia que les dé sea proporcional a la capacidad que tenga de solucionarlas.

2. Librarme de una vez de esta sensación de inutilidad e inseguridad que me persigue desde hace ya casi un año y que no logro despejarla de mi mente por más que lo intento.

3. Lograr ir por delante de una vez de la lista de libros pendientes. Acabar con todos los que tengo en mi estantería y tener tanto dinero que pueda dejar de asombrarme con la gran cantidad de obras que me quiero leer y que me tengo que conformar con hojear en mi librería favorita.

4. Demostrarte a ti que la vida es lo más maravilloso que uno tiene.

5. Ser capaz de comprender que, de vez en cuando, una muestra de cariño correspondido no hace daño a nadie. Resumiendo, que debería prodigarme más en abrazos y besos.

Cinco objetivos marcados que ahora que leo me han quedado de lo más cursi del mundo. Será que soy así. Por cierto, no sabía muy bien con qué ilustrar el artículo y he puesto un caracol porque me da que estos objetivos, si se cumplen, serán al ritmo del caracol.

domingo, 24 de mayo de 2009

¿Cultura para todos?

Me encanta oír a los políticos de turno decir que vivimos una nueva realidad (y no, no me refiero a la crisis que sí, también es una nueva realidad aunque a esa solo nos adaptamos los de siempre), que la emigración es un fenómeno que ha cambiado la realidad de la población. Curiosamente, si bien la población nos hemos ido adaptando a las nuevas culturas que vienen, desde arriba no parece que hagan nada. Y me refiero al mundo de la cultura. No se ven muchos emigrantes (por no decir ninguno) en el cine, en el teatro, en los conciertos, en los actos culturales, en definitiva. Y siempre se achaca a lo mismo, a que no tienen dinero. ¿De verdad nos creemos esta afirmación tan boba?

Si miramos, por ejemplo, la cartelera de los teatros de hace veinte años y la de ahora se está ofertando el mismo tipo de espectáculos teatrales, se proyectan las mismas películas (en su mayoría superproducciones de Estados Unidos aunque es cierto que aquí la tendencia está cambiando) y los conciertos rara vez vuelven su mirada hacia artistas minoritarios (no todos porque Youssou N´Dour es de todo menos secundario) pero que son del agrado de los emigrantes africanos, rumanos o turcos (por hablar de tres nacionalidades). Quizá sea esta una de las razones por la que la comunidad de emigrantes siga alejada ahora mismo del hábito cultural de nuestro país, y de Occidente en general. Pónganse las pilas, gobernantes y gestores culturales, que en cultura también hay que volver la mirada a las comunidades emigrantes que cada vez son mayoría. Abran sus mentes. ¿A que nadie duda de que un concierto de Nicolae Guta estaría lleno y en su mayoría serían rumanos? ¿O de que un concierto de Youssou N'dour congrega a buena parte de la colonia africana en nuestro país? No sigamos marginando al emigrante de la cultura con la simple excusa de que no tienen dinero.

Máxima para no desesperar


"Cuando todo parece imposible comienza el camino de lo posible"


Campaña de publicidad "Que no bajamos" del MMT Estudiantes de la temporada 2007-2008



La imagen que ilustra este texto es obra de José Javier García del Ser

viernes, 22 de mayo de 2009

Tu vida en 65'

Otra de las pequeñas joyas del cine español sepultada una vez más por la nefasta distribución y que esta noche ha rescatado La 2 en Versión española, Tu vida en 65 minutos. Una bonita historia que parte de las casualidades de la vida para construir un retrato maravilloso de la felicidad y la amistad con una conclusión brutal: ¿Hay algo más allá de la felicidad?



P.D. La película, que no lo he dicho, está dirigida por María Ripoll y el guión es de Albert Espinosa.

jueves, 21 de mayo de 2009

Cosas insignificantes

A veces, entre tanta superproducción normalmente dirigidas por grandes estudios y hasta por multinacionales, uno se reconcilia con el cine con películas como Cosas insignificantes. Una historia sencilla en la que la calidad del filme no va en consonancia con un despliegue de medios abrumadores y con la cantidad de dinero invertida. Esmeralda (interpretada por Paulina Gaitán) es una joven humilde que se evade de su vida en la que tiene que hacer frente a cuidar a su abuela y a su hermana pequeña con pequeños objetos que se encuentra por la calle.

A través de estos objetos (insignificantes, cómo no) la película va desgranando la historia de una serie de personas que son incapaces de estar cerca de las personas que aman. Algo tristemente habitual en los tiempos que corren. Andrea Martínez Crowther (la directora de todo esto, mexicana, por cierto) ha logrado hilvanar una historia de cotidianas impotencias (protagonizadas por Carmelo Gómez, Bárbara Mori, Lucía Jiménez y Arturo Ríos) que consiguen emocionar al espectador a pesar de los cambios de humor insoportables de Esmeralda. Cuando acaba la película, uno sale del cine con la sensación de que se ha reconciliado con el mundo. Que existen las personas buenas y que el querer a la persona cercana no siempre es lo más sencillo. Será que uno es sensible pero, si me permiten una recomendación, no dejen de ver esta película.


miércoles, 20 de mayo de 2009

Viva la vida

Días de lágrimas y penas

Lo intentaba día tras día y no era capaz de conseguirlo. Siempre acababa la jornada con la sensación de que no había avanzado nada en su objetivo, que todo lo que había hecho no servía para nada y que si algo servía, estaba mal hecho. Y entonces solo lloraba. Entre sollozos soñaba con un mundo ideal en el que no hubiera dolor, en el que todo lo que hiciera le reportara felicidad absoluta, en el que nadie prejuzgara por el simple hecho de sentirse superior. Pasaron los meses y una noche volviendo a su casa solitariamente en la oscuridad le pareció ver un duende verde en un escaparate. No, no creía en seres sobrenaturales y menos en los duendes así que lo ignoró.

A partir de ese día, noche tras noche el duende le esperaba en el mismo portal, aburrido pero tenaz. No iba a desaparecer hasta que ella se percatara de que existía, que no era una alucinación. Un día ella se paró, lo miró y se sentó a su lado. Habló con él de lo divino y de lo humano, de lo inútil que se sentía, de lo poco valorada que creía que estaba. Él la escuchó, se atrevió a cogerle de la mano y hasta le dio un abrazo por grotesca que pareciera la escena (¡una chica con un miniduende verde!).

Las cosas cambiaron. Empezaron a ir mejor y eso que este duende no tenía poderes mágicos. Ya no le preocupaba tanto lo que pensaran los demás porque ella tenía a su duende, con el que compartir momentos y con el que desahogarse. Las penas compartidas parecen menos penas. Hasta que un día el duende desapareció. Una noche no estaba en su escaparate, al día siguiente tampoco, ni al otro, ni al otro...

Volvieron los malos ratos, los malos sentimientos y los malos augurios. Meses después, ella se suicidó. Todo se había acabado. No aguantaba esta vida en la que todo el mundo va en soledad sin pararse a percatar en lo que piensan los demás. Allá donde fuera se reencontró con el duende y entonces se dio cuenta de que estaba viva y de que todo lo vivido no era más que un sueño, una pesadilla que no le había pasado a ella, si no a la que habita otro lado de su espejo. Y no pudo más que sonreír. Cogió el teléfono, habló con sus amigos y empezó felizmente un nuevo día. La vida, al fin y al cabo, no es tan complicada si cuentas con la fortaleza de los amigos y la gente que te quiere.

Cuando la gente se cree dios

--¿Has leído la crítica de Boyero a Von Trier y su Antichrist? Parecía una pregunta inocente pero no lo era. Uno de mis compañeros de trabajo me hacía esta pregunta mientras me ponía cara de exceso. No la había leído pero no tardé ni un minuto en buscarla y empezar a leerla. No sé si la habréis leído. Por si acaso aquí la podéis leer entera y, a continuación, os pongo alguna que otra perla que suelta el susodicho Boyero:

"El resto (de sus películas), o no las entiendo, o me ponen de los nervios, o me parecen estupideces convenientemente adornadas, pero admito que su autor siempre se siente en la obligación de dar la nota, de empeñarse en ser el más transgresor, de que nadie permanezca indiferente ante sus criaturas (...) Y dices, empezamos bien, que se note que Trier es el más heavy, que el plano a cámara lenta de un bebé estrellándose contra el suelo nos prepare para el desmadre emocional que se avecina (...) Porque al autor le sale de los huevos, porque sus desgarradores poemas fílmicos se sienten en la obligación artística de hacer vomitar a los espectadores. Y te planteas que esa actitud es tan legítima como la decisión de alguien responsable para internar a este tarado en el frenopático durante una temporada (...)"

En fin, se puede estar de acuerdo o no sobre la crítica de la película pero me parece fuera de lugar el tono y el lenguaje que utiliza a lo largo de todo el artículo. Por cierto, dice Boyero, "porque al autor le sale de los huevos", hombre, pues sí, por algo es su película, ¿no? Hoy mismo, el enviado del grupo Zeta en Cannes escribía un crítica muy mordaz sobre la película también pero era más sutil y elegante:

"Suele decirse que toda crisis contiene el germen de una revolución, y debe de ser cierto. Dos años después de sumergirse una depresión de caballo y de perder hasta las ganas de volver a hacer cine, Lars von Trier ha convulsionado la Croisette con su nueva película. Decir que Anticristo es una provocación es quedarse corto. Provocar es lo que el cineasta ha estado haciendo a lo largo de su carrera, esto es otra cosa. Un escupitajo, encima del espectador, del festival, del cine mismo. Una vomitona (...) Lo dicho, el tipo no esta cuerdo. Pero una cosa hay que reconocerle. Ni quienes la aman ni los que la odian pueden dejar de hablar de Anticristo, que ha insuflado a este certamen una dosis de frenesí y energías renovadas (...)"

Sigo sobresaltado por la crítica del señor Boyero cuando leo que Gamoneda se ha quedado a gusto con Benedetti. Y eso que yo pensaba que de los muertos siempre se hablaba bien.

"Era un ser admirable pero el utilizaba un lenguaje normalizado, el lenguaje de la comunicación coloquial que, aunque lo respeto muchísimo, no lo comparto (...)

La palabra meramente informativo se puede encontrar en las columnas de periódicos, en televisión y hasta en los púlpitos, pero la poesía para mi es otra cosa, no es un pensamiento reflexivo ni discursivo".

Tenía a Gamoneda por un tipo cuerdo pero en estas declaraciones solo veo envidia y ganas de ajustar las cuentas acerca de la polémica que tuvo con el uruguayo en torno al premio Cervantes del 2006. Ha perdido usted una oportunidad preciosa de quedarse callado si es que no le gustaba lo que hacía. Por cierto, me enorgullece ver que la máxima crítica que le puede hacer a Benedetti es que escribe para el pueblo. A él se le entiende, Gamoneda. Para quitar este mal sabor de boca, os dejo con la columna de Pablo Milanés sobre Benedetti. Eso sí que es sentir.

Músico frustrado

"Estoy totalmente consternado. Su muerte, aunque esperada, es igual de dolorosa. Y además no podré ir a su entierro en el Panteón Nacional de Montevideo porque me encuentro en México. Y es que Mario Benedetti era sobre todo mi amigo. No de esos que se ven todos los días, pero tampoco nos hacía falta.

Recuerdo perfectamente cuando le conocí en Cuba, en Casa de las Américas. Entonces sí que nos veíamos todos los días. Era el inicio de la Nueva Trova y él seguía nuestros pasos con curiosidad y pasión. No solo eso: la primera gran entrevista que me hicieron sobre mi trabajo ¡me la hizo precisamente Benedetti!.

Hace dos meses, un amigo en común me llamó para explicarme que Mario estaba triste. Que necesitaba que la gente más próxima le mostraran su calor. Y no dudé en enviarle una grabación para levantarle el ánimo. Le dije que esa sensación de soledad que me habían dicho que entonces sentía no era real, porque muchos le queríamos y admirábamos.

Siempre he pensado que los poemas de Benedetti son música pura. De hecho, en cierta ocasión me confesó que era un músico frustrado. Que le habría gustado hacer canciones en vez de escribir libros o poemas. De ahí que sus versos tengan ritmo interno. Tengan tanta musicalidad.

Del vasto poemario de Benedetti, yo elegí precisamente el más difícil. En realidad, es casi una prosa: Hombre preso que mira a su hijo. Y a él, todo hay que decirlo, le extrañó mucho cuando le expliqué mi intención, aunque luego le gustó el resultado.

Hace poco le propuse cantar otro de sus poemas. ¡Maldita sea, la muerte se ha adelantado!"

martes, 19 de mayo de 2009

El amor, las mujeres y...su muerte

Como si de un mal presagio se tratara, el domingo no fue el mejor día de mi vida. Fue tan malo que ni siquiera me enteré de que el poeta del pueblo, quizá, junto a Neruda y Ángel González, mi poeta favorito por todo lo que sus musas literatas escupían, había dejado de existir. Sí, tan crudo como suena, no falleció ni murió ni desapareció. No, Benedetti dejó de existir, que no es lo mismo aunque lo pueda parecer. El uruguayo pasó a ser nada, que es mucho peor que no ser tenido en cuenta (algo con lo que también le tocó convivir). Y dejó, menos mal, más de 80 obras en las que la voz del pueblo expresó todo lo que quiso y más. Nos habló de utopías (socialistas y no), nos habló del amor, de la muerte, de las mujeres, del exilio (y del desexilio) pero, sobre todo, nos enseñó a amar a las palabras por encima de todas las cosas.

Nunca una descripción fue más acertada: El poeta del pueblo. Solo la gente que lo ha leído puede entender que basta una palabra de Benedetti para que a uno le parezca que la rutina no existe, que la realidad de la cotidianeidad es imposible por el simple hecho de existir y que el inmovilismo es una afrenta para la propia existencia. Recuerdo que precisamente inicié este blog con un poema de Benedetti. Quizá por eso, ahora, harto de que siempre se le recuerde por sus poemas cuando era un escritor mucho más rico, le rindo mi pequeño homenaje con un fragmento de su novela La tregua:

"Martes 27 de agosto

Frío y sol. Sol de invierno, que es el más afectuoso, el más benévolo. Fui hasta la plaza Matriz y me senté en un banco, después de abrir un diario sobre la caca de las palomas. Frente a mí, un obrero municipal limpiaba el césped. Lo hacía con parsimonia, como si estuviera por encima de todos los impulsos. ¿Cómo me sentiría yo si fuera un obrero municipal limpiando el césped? No, ésa no es mi vocación. Si yo pudiera elegir otra profesión que la que tengo, otra rutina que la que me ha gastado durante treinta años, en ese caso yo elegiría ser mozo de café. Y sería un mozo activo, memorioso, ejemplar. Buscaría asideros mentales para no olvidarme de los pedidos de todos. Debe ser magnífico trabajar siempre con caras nuevas, hablar libremente con un tipo que hoy llega, pide un café, y nunca más volverá por aquí. La gente es formidable, entretenida, potencial. Debe ser fabuloso trabajar con la gente en vez de con números, con libros, con planillas. Aunque yo viajara, aunque me fuera de aquí y tuviera oportunidad de sorprenderme con paisajes, monumentos, caminos, obras de arte, nada me fascinaría tanto como la Gente, como ver pasar a la Gente y escudriñar sus rostros, reconocer aquí y allá gestos de felicidad y amargura, ver cómo se precipitan hacia sus destinos, en insaciada turbulencia, con espléndido apuro, y darme cuenta de cómo avanzan, inconscientes de su brevedad, de su insignificancia, de su vida sin reservas, sin sentirse jamás acorralados, sin admitir que están acorralados. Creo que nunca, hasta ahora, había sido consciente de la presencia de la plaza Matriz.

Debo haberla cruzado mil veces, quizá maldije en otras tantas ocasiones el desvío que hay que hacer para rodear la fuente. La he visto antes, claro que la he visto, pero no me había detenido a observarla, a sentirla, a extraer su carácter y reconocerlo. Estuve un buen rato contemplando el alma agresivamente sólida del Cabildo, el rostro hipócritamente lavado de la Catedral, el desalentado cabeceo de los árboles. Creo que en ese momento se me afirmó definitivamente una convicción: soy de este sitio, de esta ciudad. En esto (es probable que en nada más) creo que debo ser un fatalista. Cada uno es de un solo sitio en la tierra y allí debe pagar su cuota. Yo soy de aquí. Aquí pago mi cuota. Ese que pasa (el de sobretodo largo, la oreja salida, la renquera rabiosa), ése es mi semejante. Todavía ignora que yo existo, pero un día me verá de frente, de perfil o de espaldas, y tendrá la sensación de que entre nosotros hay algo secreto, un recóndito lazo que nos une, que nos da fuerzas para entendernos. O quizá no llegue nunca ese día, quizá él no se fije nunca en esta plaza, en este aire que nos hace prójimos, que nos empareja, que nos comunica. Pero no importa; de todos modos, es mi semejante."

domingo, 17 de mayo de 2009

De sensaciones y realidades

Incapaz de asumir que el mundo ha cambiado mientras aún sigo anclado en algo que ya murió. Incapaz de entender que nada es lo que parece y que nadie quiere hurgar en todo lo que aún escuece. Incapaz de comprender que el querer no es lo mismo que la complacencia hacia el capricho y las tonterías. Incapaz de seguir el camino marcado hacia el cartel de salida a la que pensaba que ya había llegado después de una, yo creía, larga trayectoria. Incapaz de levantarme de la cama mañana para ir a trabajar y salir de este desahogo material que es la casa azul. Incapaz de respirar... Y, muy a mi pesar, capaz de hacer daño.

Así me siento hoy.


miércoles, 13 de mayo de 2009

Donde se creó la primera luz...


Ha pasado ya más de un día desde que la voz de Antono Vega se apagó para siempre, aunque realmente llevaba quebrada mucho más tiempo del que todos deseábamos. Dije en otro post que siempre se van los mejores y, en este caso, no sé si era el mejor pero si uno de los mitos de la música de este país a pesar de que a mí no me apasionaba lo que hacía (eso sí, tampoco me disgustaba). Quizá por eso he tardado más de un día en hacerle este pequeño homenaje. Por eso y porque no sabía muy bien cómo hacerlo. No quería resultar empalagoso ni dedicarle unas hermosas palabras cuando como he dicho tampoco es que me gustara especialmente pero tampoco quería limitarme a poner un vídeo del youtube de cualquiera de sus desgarradores éxitos. Y esta mañana leyendo páginas en internet sobre su figura he llegado hasta la entrevista que más me ha marcado sobre su figura. Habla sobre su figura, la sempiterna movida, sus miedos, las drogas, sus compañeros de viaje... Y he pensado que la mejor manera de rendirle homenaje era recordar lo que hace apenas dos años y medio (1 de diciembre del 2006) decía en El Diario Montañés, en una entrevista que concedió a Josu Olarte.

Antonio Vega: "La movida se ha ensuciado con intereses comerciales"

-¿Le abruma que le consideren poeta?
-Supone un halago, un reconocimiento que aumenta mi autoestima, pero también me produce un poco de apuro porque pienso en los grandes poetas y veo que no les llego ni a la altura del betún. Pero lo cierto es que disfruto incorporando a la música textos que tengan un valor propio, que no sean un mero añadido. Tengo muchas cosas escritas y, de hecho, he empezado a trabajar en una recopilación de mis letras y de algunos otros textos en forma de ensayo. Es algo que me apetece mucho a hacer.

(...)
-La comisaria de la muestra, Blanca Sánchez, ha hablado de la necesidad de recuperar al espíritu de la llamada movida. ¿No se ha mitificado demasiado? Gente que se ha negado a participar como Alaska sostiene que era cosa de un grupo muy reducido.
-Es verdad, pero eso siempre pasa con las todas las revoluciones que empiezan desde abajo, lo mismo se puede decir del punk y de Mayo del 68. Las cosas grandes empiezan siendo pequeñas y, antes de que la prensa generalizara el término, la 'movida' era una reunión de gente con ganas de hacer cosas en un bar de Madrid. Fue como un estallido colectivo en diferentes disciplinas. Pero más que reivindicar ese espíritu, lo que habría que hacer es valorar aquello.

-¿Cree que no se ha reconocido lo suficiente su aportación al desarrollo cultural del país?
-No se ha valorado aquello como se debiera. Se tiende a rechazar la idea de los 80 porque, más allá de la nostalgia, se ha ensuciado con intereses comerciales. Yo reclamo un reconocimiento en el plano artístico y cultural. Lo que hay que recuperar es la iniciativa, no tener miedo a hacer cosas y no creer que todo está perdido antes de empezar.

-¿Quién mató la movida? ¿Tiene respuesta?
-Es que esa efervescencia no se puede mantener indefinidamente, es como el enamoramiento. Fue al ritmo de la evolución de los tiempos. Con el cambio político era lógico que surgiera una juventud dispuesta a comerse el mundo. Aquella creatividad no se agotó ni murió, sino que se encauzó, porque formaba parte de un proceso. Cumplió su labor, dio sus frutos y preparó el terreno para lo que vino después.

-También creó mitos, mártires y artistas de culto con vitola de malditos. ¿Le molestan los clichés en torno a su persona? ¿Cree que ha contribuido a labrarse su fama de personaje melancólico, torturado, solitario o autodestructivo?
-El problema es que la gente que más habla desconoce muchas cosas sobre mí. Más que ajustarse a la realidad, creo que es la consecuencia de haber sido sincero. Yo pasé por una etapa en la que tuve muchos problemas con la heroína que nunca oculte y ello me creó ese halo de maldito, que incluso alguien trató de rentabilizar con un disco de tributo ('Ese chico triste y solitario') que, además de parecer póstumo, no respondía a mi carácter.

-¿Se puede intuir cómo es en realidad Antonio Vega por las letras de sus canciones?
-En parte sí, porque mis letras son muy descriptivas. Aportan muchas visiones, pero esos fotogramas no siempre responden a la realidad. Aunque no lo parezca, me considero una persona con mucho sentido del humor, que se pasa la mayor parte del día riendo y que ha tenido la suerte de conocer a una mujer que también lo hace. Me siento una persona querida y que se relaciona con facilidad. Suelo estar rodeado de gente querida, lo que no quita para que busque momentos de soledad bien entendida.

-¿Hablar abiertamente le ha servido como terapia para sus problemas con las drogas?
-Claro, mentir sobre eso no tiene sentido. Al final todo se sabe y afecta a tu credibilidad. La sinceridad me ha ayudado a dimensionar el problema. Las drogas son una enfermedad, una patología que puedes superar si valoras tu existencia. Te acostumbras a una medicación y el resto del día lo tienes para hacer lo que te gusta; el tratamiento pasa a ser irrelevante.

-¿Y cómo es que un apasionado de la física como usted apostó por la química, por los estupefacientes?
-Bueno, las emociones también responden a reacciones químicas, es algo intrínseco a la condición humana. Pero, para mí descubrir la heroína fue algo prodigioso: no sólo estaba bien vista en el rock, sino que te situaba por encima de todo el mundo y te daba un bienestar acojonante. Entonces no había información ni ejemplos en la calle y para cuando te dabas cuenta tenías un monazo increíble. Teníamos ganas de probar todo y no veíamos los estragos ni la huella que han dejado en mi generación.

-¿Cómo encara la madurez un compositor de versos como Ojalá me condenaran a la niñez?
-Bien, aunque sigo pensando que crecer es muy complicado y, más allá de tópicos, reivindico el sentirse joven. Creo que, como el rock, es una actitud ante la vida. Lo que cuestiono es la madurez mal entendida, el que con la edad se pierda el entusiasmo por la vida. Todos deberíamos sacar a ese niño que tenemos dentro.



Y como epílogo de este post homenaje, no me resisto a poner la canción Los mejores se van, de Pedro Guerra, cantada por el canario con Ismael Serrano.



ACTUALIZACIÓN
Mención aparte merece lo de la SGAE. A las pocas horas (hablo de cuatro, no más) de la muerte de Antonio Vega manda una nota de prensa a todos los medios en la que anuncia la publicación de un recopilatorio de las canciones de Antonio Vega que sale a la venta este viernes!!!!Todo por la pasta. Por un lado, le están rindiendo homenaje en su sede y, por otro, ya estaban pensando en ganar dinero con el nombre del artista con él aún vivo. Lamentable.

lunes, 11 de mayo de 2009

Previously...

Descubrí a Albert Espinosa cuando supe que era el guionista y el autor de la obra en la que estaba basada la genial película Tu vida en 65 minutos que para mí es una de las mejores películas españolas. Investigando sobre él supe que escribe una columna semanal en El Periódico de Cataluña con la que me sorprende cada domingo. Aquí os dejo la que salió publicada ayer. Genial, como casi siempre.

"Artículo número 119. Tengo un amigo que está muy pillado por las series de televisión. Siempre que quedo con él me habla de las personas que le rodean comparándolas con personajes de series. De su jefe dice, por ejemplo, que tiene la personalidad de Benjamin Linus (Perdidos) mezclada con la de Dexter. La verdad es que hace unas combinaciones tan interesantes que deseas conocer a esos seres.

Yo, a él, lo conozco desde hace años y no me extraña que haga eso. Antes era muy forofo del fútbol y, al final de una reunión con amigos, él se dedicaba a ponerles puntos y un adjetivo como se hace en las crónicas deportivas.

Decía algo así como: "Pedro (6), hablador". Además siempre ha opinado que no solo los entrenadores de fútbol deberían dar ruedas de prensa, también los tenderos o los taxistas tendrían que concederlas al final del día para poder contar así las novedades de sus negocios.

(...)Y, volviendo a mi amigo, él ahora solo queda con los colegas durante 42 minutos, lo mismo que duran sus series favoritas. Pero lo más curioso es que solo llegar siempre me dice: "Previously... (en capítulos anteriores...)" y entonces en apenas 11,9 segundos me cuenta todo lo que le ha pasado desde que no le vi. Y siempre me recalca que: "Todos tenemos un ‘en anteriores capítulos’, el problema es que a veces no sabemos montarlo con ritmo".

Y creo que tiene mucha razón. Brindo por los buenos previously que resumen acertadamente toda una vida llena de temporadas y temporadas..."

P.D. Tal como me maravilla Tu vida en 65 minutos y casi todas sus columnas, reniego de otras de sus creaciones como Va a ser que nadie es perfecto.

sábado, 9 de mayo de 2009

El dia que conocí a Juan Gelman

El día que conocí a Juan Gelman le acababan de dar el premio Cervantes (29 de noviembre del 2007) y por cuestiones laborales me dispuse a enterarme un poco de quién diantres (entonces lo pensaba así) era este argentino del que no había oído hablar en mi vida. Y encontré este maravilloso texto escrito por José Asenjo, de la agencia Efe:

"El hombre que hace ahora justo siete años -también era noviembre- esperaba en un incómodo banco de madera del pasillo de un feo edificio del centro de Madrid a que un funcionario pronunciara su nombre no era aún premio Cervantes. Ese día ni siquiera era poeta.

Era el abuelo de una nieta recién recuperada, el padre de un hijo asesinado, el suegro de una nuera desaparecida. Era otro argentino que había sufrido en sus carnes, pero sobre todo en la carne de sus seres más queridos, los crímenes de las Juntas Militares que señorearon su país entre 1976 y 1983.

Así conocí a Juan Gelman. En la segunda planta de la Audiencia Nacional. Esperando, como un testigo más, su turno para declarar en el Juzgado de Baltasar Garzón.

No le llamaban. Y los periodistas, que no sabíamos quién era -'es Juan Gelman, un gran poeta', nos advertía el abogado Carlos Slepoy-, le pedimos que nos contara su historia mientras esperaba. Así ganamos tiempo, pensamos.

Nos la contó. Nos contó cómo tardó trece años en encontrar los restos de su hijo, asesinado después de ser secuestrado por los militares argentinos en 1976, y cómo su nuera Claudia -hija de españoles- fue trasladada al centro clandestino de detención Automotores Orletti cuando tenía 19 años y estaba embarazada.

Nos contó cómo desde allí, y cuando sólo faltaba un mes para que diera a luz, Claudia fue llevaba a una cárcel clandestina de Montevideo (Uruguay) y conducida a un hospital militar, donde nació su nieta.

Y nos contó cómo Claudia fue asesinada por militares uruguayos a finales de diciembre de 1976, y cómo la niña fue depositada 'en una canastilla' en casa de un policía y su mujer, que se convirtieron en sus padres.

Cuando Gelman acudió a la Audiencia Nacional, hacía ya un tiempo que se había reencontrado con su nieta -que entonces tenía 24 años- y mantenía una relación normal con ella.

No había sido fácil. Tuvo que pedir al presidente uruguayo, Julio María Sanguinetti, que hiciera las gestiones necesarias para localizarla. Lo hizo por carta. Fue la carta de un abuelo, no la de un poeta, pero se permitió recordar algo a su destinatario: 'el silencio sobre el crimen lo prolonga'.

'¿Y cómo es su nieta?', preguntó alguien; y Gelman contestó: 'una muchacha valiente, que quiso enfrentar la historia de su vida a pesar de lo complicado que era para ella, porque quiso mucho a su padre de crianza'.

Podía haber parado ahí, pero añadió: 'Y fue muy querida por él'.

No hubo más preguntas. Los restos de su hijo habían aparecido en un bidón de cemento y su nuera había sido asesinada con sólo 19 años después de ser utilizada como 'envase' -él empleó esa palabra- de un niño que ya estaba adjudicado de antemano a una familia afín a la dictadura, pero Gelman no tuvo reparo en reconocer a sus enemigos la capacidad de amar.

Creo recordar que aquel día el poeta no fue recibido por Garzón y que hizo su declaración ante la secretaria del Juzgado. Le bastó. Se trataba de romper el silencio que prolonga los crímenes."

Gelman y su nieta, Macarena.

Maravilloso perfil de un hombre que tuvo que luchar por conocer a su nieto y por saber qué hicieron con sus hijos. Me permito añadir un texto que el mismo Gelman publicó en 1995, una carta abierta a su nieto (por entonces no sabía ni su sexo) :

"Me resulta muy extraño hablarte de mis hijos como tus padres que no fueron. No sé si sos varón o mujer. Sé que naciste...

Ahora tenés casi la edad de tus padres cuando los mataron y pronto serás mayor que ellos. Ellos se quedaron en los 20 años para siempre. Soñaban mucho con vos y con un mundo más habitable para vos. Me gustaría hablarte de ellos y que me hables de vos. Para reconocer en vos a mi hijo y para que reconozcas en mí lo que de tu padre tengo: los dos somos huérfanos de él. Para reparar de algún modo ese corte brutal o silencio que en la carne de la familia perpetró la dictadura militar. Para darte tu historia, no para apartarte de lo que no te quieras apartar. Ya sos grande, dije."

Y de un hombre que lucha contra tantas cosas y con esa capacidad de amar surgen poemas como Gotán, que a continuación reproduzco:

Esa mujer se parecía a la palabra nunca,
desde la nuca le subía un encanto particular,
una especie de olvido donde guardar los ojos,
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.

Atención atención yo gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche,
las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.

Dentro de mí estallaron ruidos secos,
caían a pedazos la furia, la tristeza,
la señora llovía dulcemente
sobre mis huesos parados en la soledad.

Cuando se fue yo tiritaba como un condenado,
con un cuchillo brusco me maté
voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,
él moverá mi boca por la última vez.

Acérquense a la obra de Juan Gelman. No se arrepentirán.

viernes, 8 de mayo de 2009

Mañana lo dejo

Mañana lo dejo. Estoy harto de comportamientos rastreros que no hacen más que fustigar al que no sabe levantar la voz cuando están abusando de él; hastiado de tener que andar tirando de un carro que nunca sé muy bien a qué puerto pretende llegar; cansado de hacer siempre lo mismo, de estar imbuído en una rutina que quizá no sea tal pero que desde la sala de máquinas del engranaje se ve tan contundente como una línea continua hasta el infinito. Ando fatigado de estrujar hasta mi última neurona para intentar dar frescura y toques de creatividad a una estructura impuesta en la que prima el orden establecido. Y cuando llegan estas horas nocturnas y me paro a pensar sobre todo ello no me queda otra alternativa que poner en hora el maldito despertador. La rueda no deja de girar.

La imagen que ilustra este texto es obra de Joan García i Silano

jueves, 7 de mayo de 2009

No todo es blanco o negro

Hace algo más de un año David Trueba vino a Zaragoza a presentar su novela “Saber perder” (muy recomendable por cierto para leer algo que te haga sentir que no solo tú tienes problemas en el mundo) y vino acompañado de su séquito particular (dicho sin acritud). Formaba parte de él, la que hoy es probablemente una de las personas más admiradas en el mundo futbolístico. Pep Guardiola, íntimo amigo de David Trueba, participó en la presentación de la novela que en una de sus historias aborda la situación de un futbolista de élite. En un momento del coloquio, el ahora entrenador azulgrana dijo que en su época de jugador se vio de la noche a la mañana corriendo casi en calzoncillos delante de 80.000 personas que controlaban cada uno de sus movimientos y ofreciendo ruedas de prensa sin saber muy bien qué decir y sin que nadie se preocupara por él o le dijera como actuar.

Muchas veces como aficionados no nos damos cuenta de que no es tan fácil salir al campo y jugar, sin más. “Si solo tienen que hacer lo de siempre, salir y jugar como saben”, se suele escuchar entre los puristas. Pero la realidad es que un deportista es un ser humano cualquiera (sí, aunque muchos estén endiosados) al que, como a todos, le es difícil abstraerse de sus circunstancias personales, de haber pasado una mala noche (y no de salir, mal pensados) y de la presión que le rodea (sí, el famoso entorno que a veces suena a guasa). Y más cuando una mala actuación le puede comportar un millón de críticas que retroalimentarán las dudas en su cabeza. Guardiola lo contó como una explicación a por qué a veces las cosas no funcionan en un equipo llamado a hacer grandes cosas (entonces se refería al Zaragoza que habían vendido de Champions y se iba irremediablemente a Segunda) y casos concretos en el fútbol hay millones. Promesas que se quedan en eso y nunca llegan a rendir quién sabe por qué. En muchas ocasiones, no es la juerga nocturna lo que les pierde. No todos son iguales.

Y no solo en el fútbol hay casos incomprensibles. Me viene a la mente la actual perla del Ramiro: Carlos Suárez. Subió al primer equipo del Estudiantes en el 2004 y todo el mundo lo señalaba como una futura estrella del baloncesto. Tres años después, con la marcha de Jiménez y la situación económica del Estu estaba llamado a tomar el mando del equipo. Todo estaba preparado. La gente le quería, era de la casa y había demostrado su calidad y… la luz se apagó. No despuntó, hizo una temporada normalita, se le veía descentrado, nervioso y nadie sabía muy bien qué le pasaba. Las malas lenguas decían que si no estaba mentalmente preparado, otros que si salía mucho por las noches… No sé qué le pasaría pero el club siguió confiando en él, mimándolo y dándole minutos a pesar de todo (en otro club la paciencia se hubiera agotado pero el Estudiantes siempre ha sido especial). Y tal como la luz se apagó se volvió a encender. Esta temporada ha sido la del despunte de Carlos Suárez, se ha cargado con el equipo a la espalda (junto a Pancho Jasén) y su nombre ya suena para la selección este verano. ¿Cuál es la diferencia entre una temporada y otra? Probablemente, que el jugador, además de ser mejor, está más preparado mentalmente y que los fantasmas que le asolaban han volado. Un dato: debutó en la ACB con 18 años y ahora apenas tiene 23 años, quizá es que se le estaba pidiendo que quemara etapas demasiado rápido.

En este caso la historia va por buen camino pero muchos jugadores se quedaron en el intento cuando prometían mucho. No quiero personalizar pero seguro que a todos se nos ocurren muchos nombres… y probablemente no solo deportistas.

domingo, 3 de mayo de 2009

Muro con inscripciones

Quien afirma que no hay alternativas
es el mismo
que tiene poder para destruirlas.

Quien afirma que alguien es basura
es el mismo que lo arroja al muladar.

Jorge Riechmann ("Todas las cosas pronuncian nombres")

¿Cumpleaños feliz?

Hace días que estoy obsesionado con mi cumpleaños. Aún queda casi un mes para que deje la década de los 20 pero no es eso lo que me aterra. Hasta este año, nunca me había pasado pero tengo muchas ganas de que llegue el día y, por más que intento razonarlo, no sé muy bien por qué. Y desde hace una semana los días se me hacen largos, las semanas eternas, los cumpleaños de los demás me llenan de envidia mientras trato de visualizar el mío y lo que es peor, una idea ronda en mi cabeza que me desconcierta: Será el peor cumpleaños de mi vida.

La imagen que ilustra este texto es obra de Manme