miércoles, 22 de septiembre de 2010

Entrevistas pomposas

Todo el mundo habla de la devaluación del periodismo, de la crisis del mercado y sobre todo de la separación del periodista (o mejor dicho, del producto periodístico) de la calle. No soy nada agorero, siempre he creído que las situaciones nunca están tan mal como se dice y no me gusta que todo el mundo entre a este debate porque la mayoría no ha abierto un periódico en su vida y lo máximo a lo que llega es a ver la televisión de vez en cuando.

Y supongo que debido a este contexto, me planteo la siguiente reflexión, que seguro ha hecho alguien antes. ¿En qué se ha convertido la entrevista? Ya no se critica, se reflexiona o se valora. una situación o un acto. Se ha impuesto el modelo de darle la palabra al protagonista y que él venda su producto (o su acción). En realidad, se está regalando un espacio para que cuente lo que quiera y cómo quiera. Algo que se multiplica cuando las preguntas no son incisivas ni sinceras... Me encantan las entrevistas, he hecho muchas de las que aquí critico, pero ¿realmente sabemos a dónde vamos?

viernes, 17 de septiembre de 2010

La espiral del silencio

En una clase aburrida de hace años descubrí la espiral del silencio. Elisabeth Noelle-Neumann venía a decir que es improbable que una persona que se siente en minoría dentro de un grupo dé una opinión contraria a lo que piensa la mayoría. Así se explican fenómenos como el nazismo (que abomina a casi todos pero no tuvo apenas contestación social en Alemania ni en círculos privados) o algunos tan dispares como las prohibiciones o no de fumar en un determinado sitio.

Sinceramente, a mí me da que pensar y no en la miseria de la raza humana. Por ejemplo, ¿es posible que sea una teoría para lavar la culpabilidad de los alemanes? ¿Realmente una persona ante la barbarie no es capaz de levantar la voz e intentar impedirlo por muy discrepante que sea su voz? ¿La estarán utilizando los políticos para fines que se nos escapan e incluso para aplacar descontentos sociales?

Por cierto, esta teoría solo se ha podido demostrar en las culturas occidentales... ¿Estará la globalización alienando nuestra voluntad?

jueves, 16 de septiembre de 2010

Si te vas, si me voy...

Si tú te vas, el egoísmo me invadirá hasta que no pueda gritar tu ausencia, hasta que el equilibrio que se construyó en este mundo de injusticias quede dinamitado por los aires.

Si yo me voy, los kilómetros pesarán aunque las neuronas traten de paliarlo con expresiones que un día sonarán a diferente.

martes, 14 de septiembre de 2010

Sueños y más sueños

Un sueño me persigue los últimos días. Las olas rompen con fuerza contra el acantilado. Y yo las miro desde arriba.

La fotografía es de Toral

sábado, 11 de septiembre de 2010

El amor por la literatura rusa

La literatura rusa. Esa gran desconocida y alabada por cualquiera que quiere dárselas de culto o de algo parecido. Así las cosas si yo confieso que me acabo de leer Aelita, de Alexéi Tolstoi, supongo que quedaré como uno de esos... Aelita, además de una película de cine mudo, es una novela de ciencia ficción escrita en los años 20 que refleja con una asombrosa minuciosidad la vida en Marte, donde reina una sociedad similar a la Rusia prerrevolucionaria. Un libro en el que nada es lo que parece y en el que la importancia de las sociedades está muy presente. Y no, no es un libro de propaganda comunista ni mucho menos. A veces cuesta entender como regímenes tan estrictos y controladores con lo que se publica no fueran capaces de ver la segunda lectura de la novela...

Y para lavar mi imagen de un cultureta cualquiera, os confesaré cómo llegó el libro a mis manos. Entre la maraña de novelas que habitan en el suelo del puesto de trabajo de mi jefe, ví una T roja enorme sobre un fondo plateado que me llamó la atención. Sí, era la portada de la novela. Así de interesado estaba en la literatura rusa...

jueves, 2 de septiembre de 2010

Las vacaciones de los normales

Hoy me he acordado de la bronca que me echó mi profesor de octavo de EGB, después de darme las notas de alguno de los trimestres. Me acusó de ser un chico normal que no aspiraba más que a cumplir (creo que el motivo es que no tenía ningún sobresaliente aunque tengo recuerdos difusos).

Este chico normal ha cumplido todo el año en su puesto de trabajo y es el momento de parar para tomar oxígeno, de olvidarse de lo que se ha venido encima de repente, de conocer nuevos lugares, de echar de menos las rutinas diarias y las amistades que me salvan la vida día tras día, en definitiva, de disfrutar de unos días de vacaciones. Qué le voy a hacer. Pasan los años y sigo teniendo las manías de las personas normales. No me busquen porque no me encontrarán. ¡Hasta la vuelta!

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Lo hice...

Me las prometía muy felices. Iba a pasar mi mañana de trabajo enredando con un nuevo juego de la Nintendo DS con el que supuestamente ser artista era muy fácil. Así me lo aseguró el encargado de dar la charla, Luis Díez... pero creo que no sabía de mi ineptitud con el lápiz (sea el clásico o el electrónico).

No fui capaz ni de dibujar ni un sombrero mientras el niño de al lado no paraba de gritar "¡Qué chulo!" Después de un rato escuchándole me atreví a levantar la cara para verle y me lo encuentro mirando lo que yo estaba dibujando y riéndose de mí. Cuando el instructor empezó a pasarse por los sitios viendo lo que habíamos conseguido, no lo dudé ni un instante. Le robé la cónsola al insoportable y fingí como que era mía... Creerme, fue un acto de supervivencia (moral).