BEHEMOTH! | Official Trailer | Searchlight Pictures
Hace 9 horas
Huele a verano. El suavizante de las bufandas ya no me invade en las noches de regreso a casa en las que el calor no hace más que olerme a granizados con mojito, a cervezas bien frías, a tortillas desencajadas, a fotografías veladas al amparo del chaparrón, a fines de semana eternos si la autoridad lo permite, a graffitis que nos enseñan la otra cara de la ciudad, a contracultura, a riberas malaprovechadas, a puentes tendidos a la risa, a acordes certeros que me recuerdan que vivir no es estar, a funciones de teatro que nunca acabaré, a pantalones cortos deshilachados que tratan de demostrar que la modernidad nos ha invadido, a maletas sin asa...
Uno siempre tiene en la cabeza sitios mágicos que quiere visitar. Y hablo de lugares físicos y reales, no de una Ítaca o de un Nunca Jamás cualquiera. Con marmota siempre hemos fantaseado con ir a Islandia (aunque viendo los precios y mi maltrecha economía, gracias en cierto modo todavía a Carrefour y a Endesa, nunca lo visitaré). Cuando aún estaba estudiando en la Universidad pensaba en Rumanía pero hoy he recordado que cuando iba todavía al colegio ví un documental de Sarajevo en 1984 (sede de los Juegos Olímpicos de Invierno) cuando la capital bosnia vivía el peor asedio de la Guerra de Bosnia y, simplemente, me maravilló.
Echo de menos razonar. Ver las cosas con claridad, ser capaz de mantener las distancias con todo aquello que me impide pensar y comprender. Centrarme en la actividad diaria, esquivar los charcos por la calle y temer las calles oscuras y peligrosas. En realidad, lo que echo de menos es poder tener la opción de quererte.
Todo el mundo se llena la boca con recortes, ahorros, previsiones, crecimiento, ayudas, prestaciones, soluciones... Pasa que los que realmente hablan de todo esto son los que más tienen y los políticos (que muchas veces son los mismos). El resto nos conformamos con sobrevivir y tratar de no pensar demasiado para no perder los nervios. ¿Cómo es posible que nos digan que hay que aplicar austeridad en los ministerios, en las campañas electorales y en las dietas de los gobernantes? ¿Nadie se ha dado cuenta que eso quiere decir que hasta ahora se estaba malgastando el dinero sin necesidad? ¿Por qué ahora las administraciones pueden vivir con menos dinero y antes no? A mí no me importa pagar impuestos pero si revierten en el ciudadano. Oír a los políticos reconocer que hasta ahora han malgastado el dinero impunemente me cabrea mucho. No os podéis imaginar cuánto.
"Hay un día ya verás, un día que es la ostia. Ese día todo es bueno, ves a la gente que quieres ver, comes la comida que más te gusta, y todo lo que te pasa ese día es lo que tú quieres que te pase. Es como un desvío, como cuando vas por la carretera y hay un desvío hacia otro sitio. Pues ese día es lo mismo, y es muy importante, porque puedes elegir por donde va a seguir todo..."