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lunes, 4 de abril de 2011

Oscuridad

Las líneas continuas suelen ser más delgadas e inestables de lo que nos empeñamos en creer en muchas ocasiones. Para alguien inestable emocionalmente es muy fácil dejarse arrastrar por un lado del camino sin pensar jamás en qué pasará al otro lado, en qué sucederá cuando haya que hacer un adelantamiento porque algo obstruye la carretera. Cuando a alguien le hacen cruzar una línea continua de un modo inesperado y súbito para no volver nunca, es muy difícil seguir conduciendo una maquinaria que no acaba de tener un sonido suave de motor.

jueves, 3 de marzo de 2011

Mi vida por un recuerdo

Resulta que, de repente, más de sesenta años tienen fecha de caducidad. Como un calendario que de repente cae como una losa. Pensar que quizá mañana o como mucho pasado no se acuerde de lo que te acaba de decir. Ni de las caricias, de los abrazos, del cariño, de quién es quien le habla, de la alegría, de su desesperación, de cómo se piensa, de la comida, de lo que le empujó a querer, de su mujer, de que los quiere...

Intentar moverse y no poder, mirar sin saber lo que ve, imaginarse que nada es como parece y redescubrir el mundo, cada una de las estancias, casi a cada minuto que pasa. Diez años son muy pocos, pero porque recordara solo uno con nitidez, casi daría hasta la vida.


viernes, 25 de febrero de 2011

Ahí

Nunca he estado en un circuito de Fórmula 1, pero siempre he pensado que cuando uno está sentado ahí, en la grada, solo debe ver pasar ráfagas de coches que ni siquiera acierta a distinguir. A veces me gustaría estar en medio del circuito y sentir el viento que levantan los coches al pasar por mi lado. Qué más da. Nunca les alcanzaré.

jueves, 24 de febrero de 2011

Momentos (2011)

Chocolate. Películas en versión original. Atracón de pasta. Siesta. Spotify. Cuchicheos. Verdades reparadoras. Sinceridad. Cariño. Compenetración. Llamadas gratuitas. Menús del día. Choricitos. Tequila. No saber (o no querer) decir no. Sonrisas. Paseos nocturnos. Confidencias. Lágrimas. Tristeza. Fotografías. Fiestas de carnaval, de cumpleaños y de Halloween. Mediodías de rebajas. Exámenes, portátiles y ansiedad incontrolada. Arroz blanco... y tantos y tantos miles de momentos...

viernes, 11 de febrero de 2011

La única opción es la realidad

Pesan demasiado, lo suficiente como para no poder andar con comodidad, para que cada paso que dé cueste tanto que tambalee mi rutina y casi hasta mi vida. El plomo que abulta en mi zapatilla impide que me mueva más deprisa, que todo fluya, que se deslicen mis pasos entre un cemento abrasador que me bloquea. Si algo he de confesar en noches tan oscuras como la de hoy es que tener los pies en el suelo no es una opción, es la única realidad.

La fotografía es de daniocalop93

viernes, 4 de febrero de 2011

Per a tu

¿De qué me sirve sentir si el viento se lleva con fuerza todos los sentimientos que tu no presencia me impide verter? ¿Para qué hacer planes si no sabes nunca donde llevan? ¿Vale una caricia suave e indolora para comprender lo que realmente no abarcas? ¿Y una llamada para derramar unas lágrimas que borren tantas y tantas carreteras, vías de tren o aviones sin nombres que nos separan? No puedo dormir, tengo miedo a cerrar los ojos y que cuando el sobresalto o el descanso me obliguen a abrirlos se esfume tu presencia...

La fotografía es de Señorita Cactus

miércoles, 2 de febrero de 2011

Ya te echo de menos

No es un escrito de amor, ni siquiera de deseo, ni de locura transitoria, ni de extrañeza o recuerdo de lo que ya no vendrá. Es algo mucho más sencillo y directo.

Cuando te vayas, ¿qué será de mí?

lunes, 13 de diciembre de 2010

Desorden neuronal

Suele pasar que el calendario no da tregua, que los días pasan (o llegan) y que cuando más se acostumbra uno a la situación en la que está, más miedo tiene a que todo cambie, a que vuelva a su estado natural, a que el pasado sea presente, o a que el futuro no sea presente sino días que no vendrán o que ya han pasado. A veces, pienso en esconderme por las esquinas de las calles oscuras y frías para que no me asalten las dudas y para no encontrarte en una acera cualquiera... Pero, al final, pasa que da igual. Toda precaución es poca cuando las palabras te asaltan de repente y el miedo te desordena todo el caos en el que vivías.


domingo, 24 de octubre de 2010

Otoño

Se ha ido el verano. Un año más me han sorprendido las hojas cayendo de los árboles y las ramas luchando por encontrar su lugar. Y sin avisarme. Con lo mal que me sienta a mí el otoño. En la calle, el mismo lugar sigue vacío, quizá esperando a que tu coche vuelva a encender los intermitentes allí donde ya no hay ni olvido. No hace frío pero tengo escalofríos. Es lo que tiene la noche, que nada es lo que es. Menos mal que suena el teléfono... Nada es igual. Este otoño es diferente al otro.

viernes, 15 de octubre de 2010

¿Por qué te fuiste?

El viento acaricia mis oídos como si tu presencia volviera a ser real. Como si quisieras susurrarme que sigues aquí, entre nosotros. Que todo pasó, que fue una broma, quizá de mal gusto, que solo querías comprobar que todo seguía igual, que no querías hacernos daño... Silbas como si estuvieras a cada paso, en cada instante, en cada barra de bar que he recorrido estos días.

Todo es injusto. Me atormentan tus recuerdos y el no saber si mañana volverá a pasar lo mismo... No duermo. No puedo cerrar los ojos. La tristeza me aletarga, me apelmaza, recordando como se apagó la luz hace un año. Soy injusto, no quiero echarte de menos, siento rabia de mí mismo porque quisiera que desaparecieras de mi recuerdo... ¿Por qué te fuiste? Un año después, todavía recuerdo aquella llamada de teléfono.

P.d. Creo que es lo más caótico que he escrito en años... Como mi cabeza hoy...

jueves, 7 de octubre de 2010

Tristezas

I.

Díme que allí donde estés, a veces te acuerdas de mí, de lo que pudo ser, de lo que no fue, de lo que te dije y te escribí, de lo que hablamos una noche cualquiera, hazme creer que te olvidaste de mandarme tu número para que pudiera llamarte...

II.

Díme que cuando te vayas de aquí y estés tan lejos que no puedas oírme, que cuando grite pidiendo auxilio, habrá un hueco para mí, que tu luz eterna me seguirá guiando entre la oscuridad, que tu mano será más fuerte y que continuarás siendo mi referente para luchar contra las tempestades que han de venir.

La fotografía es de josegrancanaria

lunes, 4 de octubre de 2010

La casa azul II

Mi vecino ya no se ducha como antes. No sé cuál es el motivo pero ahora su rutina es totalmente diferente y, con ella, la mía también. A las dos y media de la madrugada se oye una llave intentando abrir el portal de mi edificio, después de un leve forcejeo provocado por la dureza de la cerradura y el desgaste de la llave, el joven (creo porque aún no he logrado desvirtualizar su existencia) logra abrir la puerta y se cierra con un golpe duro. Llega a su casa y enciende el televisor en un canal de teletienda que se queda a todo volúmen buena parte de la noche.

El resto del vecindario se ha vuelto muy aburrido y anodino. Hace días que no me encuentro a la abuela metomentodo y mi vecino de enfrente lleva más de un año sin aparecer. Por si fuera poco, la bicicleta que aparecía casi siempre en el ascensor cuando me iba, también ha dejado de vivir en mi edificio. Todo a mi alrededor cambia, sus rutinas, las existencias, las compañías... En mi vecindario parecen adaptarse a los cambios perfectamente. Me temo que yo no seré capaz. Que cuando la distancia inunde mis días grises me sentiré perdido y sin brújula, con el temor y la inseguridad de que nada será lo mismo, con la fragilidad y el miedo de... En la casa azul nunca sabes a qué hora amanece porque, en realidad, nunca puedes saber cuánto de largas se van a hacer las noches.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Entrevistas pomposas

Todo el mundo habla de la devaluación del periodismo, de la crisis del mercado y sobre todo de la separación del periodista (o mejor dicho, del producto periodístico) de la calle. No soy nada agorero, siempre he creído que las situaciones nunca están tan mal como se dice y no me gusta que todo el mundo entre a este debate porque la mayoría no ha abierto un periódico en su vida y lo máximo a lo que llega es a ver la televisión de vez en cuando.

Y supongo que debido a este contexto, me planteo la siguiente reflexión, que seguro ha hecho alguien antes. ¿En qué se ha convertido la entrevista? Ya no se critica, se reflexiona o se valora. una situación o un acto. Se ha impuesto el modelo de darle la palabra al protagonista y que él venda su producto (o su acción). En realidad, se está regalando un espacio para que cuente lo que quiera y cómo quiera. Algo que se multiplica cuando las preguntas no son incisivas ni sinceras... Me encantan las entrevistas, he hecho muchas de las que aquí critico, pero ¿realmente sabemos a dónde vamos?

viernes, 17 de septiembre de 2010

La espiral del silencio

En una clase aburrida de hace años descubrí la espiral del silencio. Elisabeth Noelle-Neumann venía a decir que es improbable que una persona que se siente en minoría dentro de un grupo dé una opinión contraria a lo que piensa la mayoría. Así se explican fenómenos como el nazismo (que abomina a casi todos pero no tuvo apenas contestación social en Alemania ni en círculos privados) o algunos tan dispares como las prohibiciones o no de fumar en un determinado sitio.

Sinceramente, a mí me da que pensar y no en la miseria de la raza humana. Por ejemplo, ¿es posible que sea una teoría para lavar la culpabilidad de los alemanes? ¿Realmente una persona ante la barbarie no es capaz de levantar la voz e intentar impedirlo por muy discrepante que sea su voz? ¿La estarán utilizando los políticos para fines que se nos escapan e incluso para aplacar descontentos sociales?

Por cierto, esta teoría solo se ha podido demostrar en las culturas occidentales... ¿Estará la globalización alienando nuestra voluntad?

jueves, 16 de septiembre de 2010

Si te vas, si me voy...

Si tú te vas, el egoísmo me invadirá hasta que no pueda gritar tu ausencia, hasta que el equilibrio que se construyó en este mundo de injusticias quede dinamitado por los aires.

Si yo me voy, los kilómetros pesarán aunque las neuronas traten de paliarlo con expresiones que un día sonarán a diferente.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Las vacaciones de los normales

Hoy me he acordado de la bronca que me echó mi profesor de octavo de EGB, después de darme las notas de alguno de los trimestres. Me acusó de ser un chico normal que no aspiraba más que a cumplir (creo que el motivo es que no tenía ningún sobresaliente aunque tengo recuerdos difusos).

Este chico normal ha cumplido todo el año en su puesto de trabajo y es el momento de parar para tomar oxígeno, de olvidarse de lo que se ha venido encima de repente, de conocer nuevos lugares, de echar de menos las rutinas diarias y las amistades que me salvan la vida día tras día, en definitiva, de disfrutar de unos días de vacaciones. Qué le voy a hacer. Pasan los años y sigo teniendo las manías de las personas normales. No me busquen porque no me encontrarán. ¡Hasta la vuelta!

martes, 17 de agosto de 2010

Revoluciones individuales

No creo en las revoluciones individuales. No creo en la existencia del individuo como algo aislado en un ecosistema mucho más amplio. Ni que en el mundo vuelva a haber un choque entre dos sistemas diferentes. Tampoco creo que vuelva la Primavera de Praga ni Tiannamen, ni los (para mí) oscursos sucesos de Moscú de 1991. Quizá por eso cuando veo alguna de las fotos de Koudelka me da por creer en el ser humano, en que no todo está perdido, en que aún estamos a tiempo... aunque, desde aquí, desde mí, creo que nunca podrá cambiar nada.

lunes, 16 de agosto de 2010

Cruzar el Rubicón

En la noche del 11 de enero del 49 a.C., Julio César, gobernador de la Galia, se detuvo con todo su ejército en la orilla del río Rubicón, camino de Roma. La duda le atormentaba. El Rubicón era la frontera entre las provincias romanas y las Galias, era el límite que protegía al imperio de las guerras internas. Cruzarlo significaría declarar la guerra civil y no había vuelta atrás, o Julio César conquistaba el Senado o sería despojado de todo su poder. Al grito de Alea jacta est (La suerte esta echada), Julio César cruzó con sus tropas el río. La Segunda Guerra Civil de la República de Roma acababa de comenzar.

Creo que nunca he cruzado el Rubicón y a veces me planteo si habrá algún día en que me atreva a actuar sin miedo a las consecuencias, a tomar impulso para empezar de cero, a olvidarme de todo lo que un día se tambaleó, a querer a pesar de todo, a dejar de lado todo lo que no me gusta y a empezar quién sabe dónde y cuándo, a dar un paso, ese que quizá sea el definitivo para mi felicidad, a escucharte, a no necesitar de noches largas y ocupadas para no pensar... ¿Sabéis? Quizá haya un día en el que no tenga que pensar en el Rubicón porque dar un paso adelante ya no lo necesite. Mientras tanto simplemente seré... feliz.

lunes, 26 de julio de 2010

Votos libres y secretos

La mayor preocupación mediática (más allá de los medios caverneros que se lo toman como una afrenta contra el país) de la votación que acogerá el Parlament el miércoles para prohibir o no los toros es, al parecer, la libertad de voto de los diputados y si van a ser secretos o públicos.

No es muy difícil, entonces, suponer que los diputados votarán diferente si todo el mundo ve lo que vota o si su partido le impone una cosa u otra. Que un señor que ha sido elegido por los ciudadanos tenga miedo a que su voto sea público no sé cómo calificarlo pero me parece cuanto menos cobarde. ¿A qué temen? ¿A lo que piense el pueblo o a que depende lo que haga saldrá de las listas de su partido en las próximas elecciones?

Hace tres años coincidí en una comida de trabajo con una consejera del Gobierno de Aragón. Esa semana solo se hablaba de las recusaciones en el TC a cuenta del Estatut. A la política en cuestión no le preocupada el descrédito o que cada juez (supuestamente imparcial) votara sin importarle la ley sino quien le había nombrado. De lo único que se quejaba era de que los que había elegido su partido no eran tan dóciles como los otros.

¿Ese es el nivel de los que nos rigen? ¿Alguien cree aún en la justica y en la política? Y que quede claro que no me gusta hacer demagogia con el tema de los políticos. Creo que tienen que existir pero también creo que el pueblo les debe exigir más. Y qué menos que pedirles coherencia y poca falsedad.

La fotografía es de sharif el shobkshy

miércoles, 14 de julio de 2010

El regalo

Creo que sé cuál sería el regalo más bonito del mundo. Sería aquel que al abrirlo te encontraras lo siguiente: "Vale por aquello que perdiste pero que aún necesitas."