domingo, 27 de junio de 2010

Olores

Huele a verano. El suavizante de las bufandas ya no me invade en las noches de regreso a casa en las que el calor no hace más que olerme a granizados con mojito, a cervezas bien frías, a tortillas desencajadas, a fotografías veladas al amparo del chaparrón, a fines de semana eternos si la autoridad lo permite, a graffitis que nos enseñan la otra cara de la ciudad, a contracultura, a riberas malaprovechadas, a puentes tendidos a la risa, a acordes certeros que me recuerdan que vivir no es estar, a funciones de teatro que nunca acabaré, a pantalones cortos deshilachados que tratan de demostrar que la modernidad nos ha invadido, a maletas sin asa...

Estamos todavía en junio y el verano lo ha impregnado todo. Hasta los recuerdos de hace un año. Huele a verano. Ya da igual.

La fotografía es de gnavaga

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