BEHEMOTH! | Official Trailer | Searchlight Pictures
Hace 10 horas
Confidencias en la barra del bar al calor de unas manos amigas o incluso enemigas, perdones eternos por cosas que nunca debieron decirse, sonrisas y carcajadas impulsadas por las propias sinergias de vivir, temores y temblores nublados por malos presagios aún peores, lágrimas sentidas y compartidas, celos irracionales, comidas que no necesitan vino para acabar en jolgorio, llamadas inteligibles a horas intempestivas, mensajes divertidos en domingos aburridos, una voz metálica y divertida, obsesiones compartidas (y no), cervezas, nesteas, limonadas y cubatas sin fin, mañanas de domingo culturales, croquetas en tardes asfixiantes de trabajo, tu hipnotizadora mirada que no puedo dejar de ver en todas partes, la(tu) sonrisa más bonita del mundo... Quedan tantas y tantas cosas por venir que me aterra la posibilidad de que no pueda disfrutarlas.
"¿Cómo quieres que tenga fe en la humanidad si hubo que poner cisternas automáticas en los baños públicos porque ni siquiera puedes confiar en que la gente tire de la cadena después de hacer pis?"
Se levantó muy animado, a pesar del mes horrible que estaba pasando. Desayunó en silencio, esta vez no se puso música ni la radio, ni mucho menos la televisión. Se duchó con agua fría y ya estaba listo para empezar su rutina matinal. Salió de casa como cada mañana, cerró la puerta, le dio dos vueltas a la cerradura, miró el ascensor que no dejaba de emitir un sonido extraño y tarareando una canción bajó las escaleras.
"Se suele decir que, sea cual sea la verdad, la gente ve lo que quiere ver. Hay personas que pueden dar un paso atrás y descubrir que les faltaba ver las cosas con más perspectiva. Otras personas se dan cuenta de que la vida les está pasando factura. Otras pueden ver lo que estaba ahí desde el principio... Y luego estan ésas personas, aquellas que huyen lo más lejos posible para no tener que verse a sí mismos."
Una de las escenas literarias más dramáticas que conozco la descubrí cuando en el instituto tuve que leerme Niebla, de Miguel de Unamuno. Cuando Augusto Pérez decide suicidarse por (des)amor, descubre que, en realidad, no es él, que no está vivo, que existe porque el propio Unamuno le ha creado y que su final no lo puede decidir porque está en manos de su creador.