viernes, 17 de abril de 2009

Abriendo mi herida


No soporto las personas tristes y, sin embargo, me parece maravillosamente bella la tristeza. Hago lo que haga falta para conseguir una sonrisa de las personas que quiero y, sin embargo, detesto una sonrisa forzada en un mal momento. Sufro cuando ellos sufren, están tristes o lloran sin más motivo que el de una experiencia de la vida y, sin embargo, odio cuando alguien no deja de contarme lo asquerosa que es su vida. Quizá por eso te quiero...

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