Despertarte sin nada que hacer. Una cena entre amigos. Un instante de sol mientras escuchas el rugir de los caminantes en la calle. Un milagro compartido. Oír una sonrisa por teléfono. Una llamada por los altavoces. Una conversación intrascendente. Un corazón que late. Un idioma que no entiendo. Una canción que no deja de sonar una y otra vez. Tenerte en mi cabeza. Oler a mar aunque esté tan lejos de aquí. Soñar.A veces ser feliz reside en las pequeñas cosas de una mañana de domingo.
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