En una clase aburrida de hace años descubrí la espiral del silencio. Elisabeth Noelle-Neumann venía a decir que es improbable que una persona que se siente en minoría dentro de un grupo dé una opinión contraria a lo que piensa la mayoría. Así se explican fenómenos como el nazismo (que abomina a casi todos pero no tuvo apenas contestación social en Alemania ni en círculos privados) o algunos tan dispares como las prohibiciones o no de fumar en un determinado sitio.Sinceramente, a mí me da que pensar y no en la miseria de la raza humana. Por ejemplo, ¿es posible que sea una teoría para lavar la culpabilidad de los alemanes? ¿Realmente una persona ante la barbarie no es capaz de levantar la voz e intentar impedirlo por muy discrepante que sea su voz? ¿La estarán utilizando los políticos para fines que se nos escapan e incluso para aplacar descontentos sociales?
Por cierto, esta teoría solo se ha podido demostrar en las culturas occidentales... ¿Estará la globalización alienando nuestra voluntad?
1 comentario:
Es un regaliz¡ negro, mmmmmmmmmmm¡
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