Todo el mundo habla de la devaluación del periodismo, de la crisis del mercado y sobre todo de la separación del periodista (o mejor dicho, del producto periodístico) de la calle. No soy nada agorero, siempre he creído que las situaciones nunca están tan mal como se dice y no me gusta que todo el mundo entre a este debate porque la mayoría no ha abierto un periódico en su vida y lo máximo a lo que llega es a ver la televisión de vez en cuando.Y supongo que debido a este contexto, me planteo la siguiente reflexión, que seguro ha hecho alguien antes. ¿En qué se ha convertido la entrevista? Ya no se critica, se reflexiona o se valora. una situación o un acto. Se ha impuesto el modelo de darle la palabra al protagonista y que él venda su producto (o su acción). En realidad, se está regalando un espacio para que cuente lo que quiera y cómo quiera. Algo que se multiplica cuando las preguntas no son incisivas ni sinceras... Me encantan las entrevistas, he hecho muchas de las que aquí critico, pero ¿realmente sabemos a dónde vamos?
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