martes, 14 de julio de 2009

Línea curva

Siempre me han gustado los caminos largos, tanto que me he perdido en ellos muchas veces... Lo difícil es encontrar el camino de regreso una vez que no sabes dónde estás.



Maravillosa My blueberry nights.

viernes, 10 de julio de 2009

Una lágrima en el silencio

Annelies Marie Frank se levantó sobresaltada. Somnolienta apenas le dio tiempo a esconder su diario entre las paredes de la buhardilla de Amsterdam de donde no había salido desde que estalló la guerra un año y medio atrás. Cuando se dio cuenta, solo tenía un par de escandalosos y jocosos soldados alemanes que le encañonaban y no paraban de empujarle y darle instrucciones.

Hacinada ella y su familia en una celda insalubre, solo vio la luz cuando el 2 de septiembre, le metieron en un tren lleno de otros judíos como ella en el que apenas se podía respirar. Olores naseabundos que salían de las ropas maltrechas que colgaban de los cuerpos famélicos inundaban la estancia.

Tres días después, Anne abrió los ojos al tiempo que atravesaba una puerta en la que apenas leyó Arbeit macht Frei (El trabajo os hará libres). Acababa de llegar a Auschwitz. Que hubiera cumplido quince años tres meses atrás le salvó la vida. No hubo compasión. La desnudaron, la desinfectaron como si de una planta se tratara, le raparon la cabeza y le tatuaron su número de identificación. Había dejado de ser una persona (si no lo había hecho ya hacinada, ocultándose de vivir como si fuera un delito haber nacido).

Auschwitz es uno de los lugares que he visitado que más impacto me ha provocado. A veces pienso que hubiera preferido no hacerlo. Visitar cada uno de los rincones donde la tragedia humana rozó su máxima expresión por el capricho de algunos, me dejó tan tocado que recuerdo que el día que estuvimos allí, todos los que fuimos apenas pudimos comer. Ahora leo aterrorizado que Polonia no tiene dinero para conservar el campo de concentración. Que no pase porque es la prueba, es el único homenaje que se le puede hacer a todos los que perecieron en él a manos de los mayores salvajes que ha dado la humanidad. Y, no lo olvidemos, muchos fueron asesinados con la complacencia de las potencias aliadas que sabían lo que estaba pasando y no hicieron nada por evitarlo...

Hablo de esto porque me acabo de terminar el Diario de Ana Frank y estoy realmente emocionado y espantado a la vez. ¿Cómo puede llegar la barbarie humana tan lejos? No quiero creer que somos capaces de todo esto y más... Descansen en paz.

martes, 7 de julio de 2009

Algo que aprender

Salvador, 35 años después

Un disparo al aire acabó con la vida de Francisco Anguas Barragán. El mismo proyectil que mató a Salvador Puig Antich, a pesar de que su muerte efectiva llegara por garrote vil (el método más salvaje de asesinar a una persona) cuatro meses después. El 25 de septiembre de 1973, en el portal número 70 de la calle Girona de Barcelona se escribió uno de los últimos episodios más absurdos, sangrientos y estúpidos de un agonizante régimen franquista, capaz de desconectar un teléfono para no tener que rechazar la petición de amnistía del Vaticano para Puig Antich.

Manuel Huerga reflejó esta historia de una manera sencillamente maravillosa en Salvador. Una película que, para mí, pasó demasiado desapercibida para la pequeña gran joya que es. Huerga refleja de una manera vital, amable y hasta simpaticamente graciosa como un joven idealista se fue metiendo hasta el fondo en la resistencia al régimen franquista. Y como, atormentado y sin apenas darse cuenta, se vio inmerso en la rueda de encontrarse de frente que en uno de los atracos a un banco, asesinan a una persona. Interesante película en la que se presenta a un Salvador despojado prácticamente de todo compromiso político, lo que levantó muchas críticas entre los grupos de izquierda, miembros de aquellos grupos. Quizá, y es una reflexión a título personal, no era marxista, ni leninista, ni anarquista, ni comunista pero tenía muy claro que las dictaduras son las peores formas de gobierno y que nada cambia si no te enfrentas a ellas.

No. Salvador Puig Antich no era un santo. Claro que no. Sus hermanas, que luchan porque se reabra el caso, son las primeras que lo dicen. Pero este homenaje va más allá. Es una manera de despreciar la violencia de estado, provocadora de que surgieran grupos como el MIL, al que pertenecía Salvador. Y películas como Salvador es una manera de no dejar que nadie olvide que aquella bala que mató a dos personas de un tiro, no salió de la pistola de Puig Antich, como demuestran las últimas pruebas periciales. No, no era un santo pero tampoco era un asesino de policías.

El sueño de la imaginación


"Todo lo que puedes imaginar es real"

Pablo Picasso

Ojalá fuera así. Siempre quedarán los sueños...

De miedos y temores volátiles

Me asustan las cosas que no puedo controlar, los rechazos, el no poder pensar porque me sobrepasa la situación. Me dan miedo los silencios de las noches de invierno, las sombras en la oscuridad de mi cuarto, los sonidos que, somnoliento, no soy capaz de identificar, el viento chocando furioso contra la persiana de mi habitación, los niños con cara de malos. Me atormentan las pesadillas que me recuerdan lo que fui y lo que no soy, el mirarme al espejo y ver que no soy el que era antes y que las promesas se quedaron en algún lejano bar, el pensar que un día no pueda ni subir unas simples escaleras o que abra un libro y no sea capaz de leerlo, o mucho peor, que lo lea y al pasar la página ya no me acuerde de lo que he leído. Me duele pensar en mí...y en tí. Pero tengo dos temores que me aterrorizan por encima de cualquier cosa: la soledad y la antisociabilidad patológica.

La fotografía que ilustra este texto es obra de AArónr

domingo, 5 de julio de 2009

El valor de la rutina

Me encanta hacer entrevistas. Creo que es una de las cosas más maravillosas que me permite hacer mi profesión. Y casi disfruto más preparándolas, documentándome que realizándolas. Aunque eso no quiere decir que no me guste hacerlas porque me encanta confrontar mis conclusiones con las del entrevistado e intentar forzarle y exprimirle todo lo que pueda (verbalmente hablando, claro). Hace unos meses (no recuerdo cuántos pero puede que nos acerquemos al año), vino Nativel Preciado a presentar su libro Llegó el tiempo de las cerezas.

No me lo he leído pero de aquel período de documentación y de la posterior entrevista saqué una conclusión. Solo valoramos los días normales, los casi rutinarios cuando algo nos impide disfrutar de ellos. No llevo una semana muy allá, ando algo agobiado con diferentes historias que no me dejan descansar pero esta noche solo quiero volver al estado de hace ocho horas, a la normalidad. Tengo un dolor de estómago que no me deja ni levantarme del sofá. Benditos días normales.

"El tiempo es una actitud" (Nativel Preciado)

La fotografía que ilustra este texto es obra de jmsoler

viernes, 3 de julio de 2009

Reflexiones inversas

"¿Se puede ser tan feliz que no merezca la pena seguir vivo?"

Siempre me ha parecido interesante reflexionar a la inversa. Mucha gente se muere de tristeza pero, ¿y de alegría? Es entonces cuando le podemos encontrar sentido a algunas muertes...

La fotografía que ilustra este texto es obra de alair2525 (Millán)

jueves, 2 de julio de 2009

Breves e intensos miedos

Normalmente las cosas que suceden por casualidad suelen ser las más intensas y las más emocionantes, quizá por su propia concepción, por ser inesperadas. Y lo mismo suele pasar con los libros o la música que llega a tus manos sin querer. Hace dos años estaba oyendo la radio local y estaban entrevistado a un, para mí desconocido, autor peruano, Fernando Iwasaki. Hablaba de su libro Ajuar funerario y enseguida pensé que me gustaría tenerlo, me había despertado mucho interés. Cuando llegué a trabajar esa misma tarde, como una visión reveladora,... ¡estaba el libro sobre la mesa! Ajuar funerario es un libro de relatos cortos de miedo realmente apasionante. Es increíble como Iwasaki puede crear esas sensaciones con apenas 200 palabras en ocasiones. Buena prueba de ello es este relato, titulado El deseo:

"Pide un deseo", dijo la tía Carmen, y yo pedí que resucitara abuela y soplé las velas. Todos se quedaron callados y mamá empezó a llorar, porque echa de menos a la abuela y siempre está con los ojos rojos. Mi papá me ha castigado y se ha llevado a mamá al cine para que se ponga tranquila, pero yo también extraño a la abuela porque me contaba cuentos y me preparaba dulces. Por eso pedí el deseo, para que volviera a casa y mamá deje de llorar. Qué contenta se va a poner cuando la encuentre en su cama, toda llena de gusanitos.

Lo mismo, o parecido, me pasó con el grupo La quinta estación hace muchos años, solo que luego vino la fama, el desvirtúe de su música y abominé de su camino posterior... Ahí la buena suerte de la casualidad fue algo momentáneo.

La fotografía que ilustra este texto es obra de Mynth

miércoles, 1 de julio de 2009

Déficit mental

Nadie sabe qué le pasó. Ya nunca más volvió a sonreír. La luz que desprendía en ocasiones especiales se apagó. Nadie se pudo acercar a él. Construyó una coraza que impedía que se escuchasen los latidos de su corazón. Quizá por miedo, o por desidia, empezó a abandonarse, a encerrarse en un mundo en el que nada parecía ir mal...pero lo iba. Los días pasaban sin pena ni gloria y no era capaz de gritar, no tenía ganas de clamar que quería ser el de antes. Ninguna de las personas que le querían eran capaces de devolverle la alegría.

Un día se cansaron de él y él siguió su camino de curvas, cabizbajo y anclado en quién sabe qué tormenta. No se prolongó por mucho tiempo la agonía. Un año después, harto de intentar calentarse para poder sobrevivir, su corazón se paró. Lo tenía todo para ser feliz. Y se fue sin saber quién o qué había apagado el interruptor.

La fotografía que ilustra este texto es obra de txiribiton