jueves, 10 de diciembre de 2009

Muertes ¿inocentes?

Poema Maneras de matar, de Bertolt Brecht.

Una mañana de agosto de 1956, Bertolt Brecht fue ingresado en un hospital de Berlín Este por una inflamación pulmonar. Allí abandonó su sutileza a la hora de denunciar ciertas actitudes del gobierno y amenazó con denunciar los abusos del régimen comunista que, entre otras cosas, le miraba con recelo por el simple hecho de llevar sus obras literarias a otros países del mundo. Parece ser que a un alto dirigente de la Stasi no le gustó mucho la idea de que salieran a la luz las barbaries del régimen del pueblo y que pretendiera denunciar a un miembro de la Staatssicherheit. Solo un día después de su amenaza, el 14 de agosto, Brecht moría de una "trombosis coronaria" causada por una sobredosis de su medicación.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

¿Dónde está la luz?

Hay noches en las que me falta el aire, se agolpan en mi cabeza demasiadas ideas que no soy capaz de ahuyentar y mientras debería entrarme el sueño poco a poco lo único que sucede es que el equilibrio empieza a ser una necesidad inalcanzable y no solo en mi cabeza. No hace mucho llegué a pensar que mi problema era que tenía miedo a vivir. Ahora solo quiero respirar cada bocanada de aire para vivir, ansío que el mundo se pare y que por un momento me deje volver a ser una persona normal. Solo quiero oír que todo va a ir bien. Necesito oírlo una vez más...

martes, 8 de diciembre de 2009

Nunca me has gustado

En este mundo de apariencias y de caretas autoimpuestas, hay veces en las que uno se siente empujado a esconder lo que siente como un intento (supongo) de autoprotección no sé muy bien de qué. En eso se basa, a grandes rasgos, el cómic (novela gráfica para los más susceptibles y puristas) Nunca me has gustado, de Chester Brown. Un maravilloso retrato autobiográfico de la adolescencia de un chico atormentado por sus propios miedos y retraído, que encontraba en su propia soledad e indiferencia un camino para pasar la vida.

Una maravillosa historia sencilla y tierna, con tintes dramáticos que quedan solo en tintes por la sensibilidad y honestidad con la que el canadiense Chester Brown la dibuja y la desarrolla a través de conversaciones y pensamientos. Cuando Connie se defiende de Chester y le dice dolida: "Nunca me has gustado" quizá lo que le está queriendo decir es: "Nunca me has gustado...tanto como hasta ahora".

Amigos para siempre

Últimamente no paro de leer que las grandes personas lo son no por ellas sino por la gente que les rodea. Se ponga como se ponga el mundo, yo no puedo estar más de acuerdo. Por eso, muchas veces pienso que estoy rodeado de gente que no merezco. Solo así puedo entender que ante un mal gesto, me regalen una sonrisa; que por cada mala palabra mía, ellos ofrezcan un abrazo; que contra una bordería, me cuenten un chiste; que ante un hundimiento, estén dispuestos a naufragar conmigo y que una lágrima mía sea solo una parte del río que recorren conmigo con los ojos cerrados. Por eso quizá me pongo tan moñas en una noche como hoy. Al fin y al cabo ellos siempre me dicen que lo soy... A mí solo me gustaría estar a su altura cuando todo esto pase y pueda volcar en ellos todo mi agradecimiento.

La fotografía que ilustra este texto es, lógicamente, obra de ..ädri..

lunes, 7 de diciembre de 2009

Misterios sin resolver

Si a uno le regalan una báscula sin haberla pedido, lo primero que se te ocurre es que parece que te estén llamando gordo y que deberías controlar tu peso. Pero si el objeto en cuestión lleva varias viñetas de Superman incorporadas uno no se plantea si el regalo en cuestión tiene un doble sentido. A día de hoy, no sé quién me ha regalado este pequeña joya que ya preside mi baño pero estoy muy contento. Y la verdad es que también muy intrigado. Quizá tenga que poner un anuncio en el periódico para ver si alguien sabe algo...

Por cierto, esta es mi entrada 200 y ver que algunos de vosotros seguís leyendo este minúsculo habitáculo del mundo, me alegra un montón. Gracias.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Una ciudad diferente

Uno de mis hábitos confesables es redescubrir la ciudad en la que habito. Muchos días salgo de casa sin rumbo ni dirección y me pierdo entre calles imposibles buscando algo que sorprenda mi rutina y me haga despejar la mente.

Alguna vez lo consigo, otras no. Pero si la ciudad no logra sorprenderme a mí tengo la suerte de poder disfrutar con las fotografías de locustone que sabe captar como nadie la otra cara de estas calles que tanto adoro a pesar de todo. Me encanta comprobar a través de sus imágenes que Zaragoza tiene un corazón latente que la impulsa cada mañana a regenerarse y que tiene un millón de caras aún por descubrir.

A veces pienso que las fotografías que realiza uno (como lo que escribe) es una forma más de conocer a la persona. También muchas veces lamento no ser capaz de comunicarme mejor con él porque, aún así, me ha demostrado que es una persona especial que vale mucho la pena. Y no solo porque esté haciendo feliz a una de las personas que más quiero en este mundo.

La fotografía que ilustra este texto es, lógicamente, obra de locustone

jueves, 3 de diciembre de 2009

Sin lágrimas

"Sus primeros padres adoptivos lo devolvieron a St. Cloud's; pensaban que le pasaba algo; nunca lloraba. Sus padres adoptivos se quejaron de que se despertaban ante el mismo silencio que, en primer lugar, los había movido a adoptar a un niño. Se despertaban alarmados porque el bebé no los había despertado, se precipitaban en su habitación esperando encontrarlo muerto, pero el desdentado Homer Wells se mordía los labios, quizás haciendo muecas, pero sin protestar por no haber sido alimentado ni atendido. Los padres adoptivos de Homer siempre sospecharon que el niño permanecía despierto, sufriendo en silencio, durante horas. Consideraron que esto no era normal.

El Dr. Larch les explicó que los niños de St. Cloud's estaban acostumbrados a permanecer acostados sin ser atendidos. Por cariñosamente dedicadas que fuesen, Enfermera Ángela y Enfermera Edna no podían correr a atender a cada bebé en el instante mismo en que empezaba a llorar; llorar no era de mucha utilidad en St. Cloud's (aunque en lo más recóndito de su corazón el Dr. Larch sabía muy bien que la capacidad de Homer para contener las lágrimas era insólita aún tratándose de un huérfano)."

Fragmento de Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra, de John Irving.

¿Y en la vida que vivimos? ¿Merece la pena llorar? ¿Sirve para algo?

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Un precioso adiós

"Abrirla solo en caso de fallecimiento"

"Solo me entristece la muerte por una razón, por no poder volver a ver a mi esposa, la persona que más quiero en este mundo, también la más honesta, la más íntegra, la más buena: la mejor."

"Gracias por toda la felicidad que me diste. Recuerda tú los momentos de felicidad que vivimos juntos y que esos recuerdos te sirvan de ayuda en estos momentos tristes. No te dejes dominar por la tristeza (...) Un beso muy largo, interminable."

Carta póstuma de Ángel González a su esposa.

La fotografía que ilustra este texto es obra de pombri

A contracorriente

Nunca le había sonreído la vida. Era un chico tímido, retraído en exceso y no era guapo, por no decir que era feo. No había probado nunca a qué sabían los labios de una mujer pero cada noche soñaba con ella. Apenas tenía amigos y tampoco a nadie al que contar que esa chica se había convertido casi en una obsesión.

Por casualidad, un día consiguió su número de teléfono. Y se pasó tardes y tardes con el móvil en la mano a punto de mandarle un sms. Un día, chateando por internet, de repente, reunió el valor, cogió el móvil y le escribió el sms más bonito que nunca había concebido, ni siquiera imaginado... En él le pedía una cita.

Ella se resistió al principio pero luego aceptó a quedar con él casi por compasión. Y sucedió el milagro. La timidez dejó de ser tal y, sin saber cómo, a una gracia le siguió otra y ella acabó por aceptar el beso en los labios que él le llevaba intentando robar desde que la conocía. Aquella noche en su casa sintió por primera vez en la vida que era feliz. Poco más se podía decir.

Al día siguiente, se levantó, repitió la rutina de cada día pero, contento, todo parecía diferente. Llegó al instituto sonríendo, entró en su clase y allí estaba ella pero no como la recordaba. Rodeada de su grupo de amigos no dudó en señalarle riéndose y burlándose de él, del sueño que él creía haber cumplido la noche anterior, mientras imitaba su beso inexperto y atemorizado.

La fotografía que ilustra este texto es obra de elduendedelparque

martes, 1 de diciembre de 2009

Tic, tac

"El tiempo no muere jamás, el círculo nunca se completa"

Fragmento de Antes de la lluvia, de Milcho Manchevski.

¿Es la búsqueda de la curva que cierre el círculo la que nos hace seguir avanzando en el mundo? Hay días en los que uno se cansa de buscar, de intentar comprender qué hizo mal, en qué se equivocó, de no tener claro qué es el bien y qué es el mal, de aullar en las noches de invierno, de buscar esa respiración en la cama que se acompase con la tuya... El reloj sigue girando. Falta menos para ser feliz. Ojalá.

La fotografía que ilustra este texto es obra de su-sa-ni-ta