jueves, 3 de diciembre de 2009

Sin lágrimas

"Sus primeros padres adoptivos lo devolvieron a St. Cloud's; pensaban que le pasaba algo; nunca lloraba. Sus padres adoptivos se quejaron de que se despertaban ante el mismo silencio que, en primer lugar, los había movido a adoptar a un niño. Se despertaban alarmados porque el bebé no los había despertado, se precipitaban en su habitación esperando encontrarlo muerto, pero el desdentado Homer Wells se mordía los labios, quizás haciendo muecas, pero sin protestar por no haber sido alimentado ni atendido. Los padres adoptivos de Homer siempre sospecharon que el niño permanecía despierto, sufriendo en silencio, durante horas. Consideraron que esto no era normal.

El Dr. Larch les explicó que los niños de St. Cloud's estaban acostumbrados a permanecer acostados sin ser atendidos. Por cariñosamente dedicadas que fuesen, Enfermera Ángela y Enfermera Edna no podían correr a atender a cada bebé en el instante mismo en que empezaba a llorar; llorar no era de mucha utilidad en St. Cloud's (aunque en lo más recóndito de su corazón el Dr. Larch sabía muy bien que la capacidad de Homer para contener las lágrimas era insólita aún tratándose de un huérfano)."

Fragmento de Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra, de John Irving.

¿Y en la vida que vivimos? ¿Merece la pena llorar? ¿Sirve para algo?

4 comentarios:

chose dijo...

Llorar, en el sentido físico,está muy bien: relaja, desahoga, tranquiliza, excita...

Llorar en el sentido de quejarse, dar lástima, etc., es agotador y poco constructivo.

Creo.

Saludos.

marmotilla dijo...

Me están entrando ganas de leer el libro...

Dani dijo...

@chose: Lo que pasa es que a veces no es fácil distinguir por qué motivo se llora, y cada vez creo más que llorar no vale de nada, ni en el primer significado ni en el segundo.

@marmota: Si lo quieres, solo tienes que pedirlo :)

chose dijo...

Claro, llorar es algo personal.
Yo soy de lágrima fácil y la verdad es que me relaja bastante aunque a veces me aboque a situaciones embarazosas (la gente se intimida cuando ve llorar a alguien)

Ánimo y como dice Marmota: todo irá bien.