Uno de mis hábitos confesables es redescubrir la ciudad en la que habito. Muchos días salgo de casa sin rumbo ni dirección y me pierdo entre calles imposibles buscando algo que sorprenda mi rutina y me haga despejar la mente.Alguna vez lo consigo, otras no. Pero si la ciudad no logra sorprenderme a mí tengo la suerte de poder disfrutar con las fotografías de locustone que sabe captar como nadie la otra cara de estas calles que tanto adoro a pesar de todo. Me encanta comprobar a través de sus imágenes que Zaragoza tiene un corazón latente que la impulsa cada mañana a regenerarse y que tiene un millón de caras aún por descubrir.
A veces pienso que las fotografías que realiza uno (como lo que escribe) es una forma más de conocer a la persona. También muchas veces lamento no ser capaz de comunicarme mejor con él porque, aún así, me ha demostrado que es una persona especial que vale mucho la pena. Y no solo porque esté haciendo feliz a una de las personas que más quiero en este mundo.
La fotografía que ilustra este texto es, lógicamente, obra de locustone
3 comentarios:
Jo qué bonito...
:)
Si es que este chico vale más que pesa. :,)
@marmota: Lo bonito son las fotos... ;)
@Calvito: No creo que eso es mucho eh!!
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