martes, 30 de junio de 2009

El mundo al revés

Hay gente a las que les gusta las cosas complicadas y con riesgo. Solo así puedo entender esta noticia publicada hoy por la agencia Europa Press:

"Cae en Barcelona un grupo especializado en robos en pisos a pleno día"

¿Cuáles serán sus motivaciones? Siempre se había impuesto en el imaginario que los ladrones trabajan de noche para que no les vean. ¿Tendré que empezar a tener miedo por el día también? ¿O acaso robaban por el día porque han cambiado los hábitos y es cuando las casa están vacías (la mía por lo menos sí)? Buff!Demasiado calor para ponerme a pensar en ello...

domingo, 28 de junio de 2009

Gritos de escrutadora realidad

¿Se puede comprimir una historia de pareja en un año? ¿Todo lo que has pasado junto a tu pareja, con sus euforias y sus tristezas, sus melancolías y sus disputas, sus reconciliaciones y sus incomprensiones, en una hora? ¿Y en catorce canciones? ¿Y conseguir que la gente se sienta identificada con bastante de las metáforas e imágenes que las letras expresan? Los barceloneses Love of Lesbian han demostrado que se puede con su último trabajo, 1999. Un disco muy intenso, que, he tenido que escuchar varias veces para acabar enamorado de él.

Os dejo aquí algún fragmento de una malograda entrevista con Santi Balmes, vocalista y líder de esta formación, que se publicó ayer.

-- ¿Cuánto hay de autobiográfico en 1999?

-- Digamos que un 70% es realidad pero me niego a decir qué parte es biográfica porque, además, en una obra artística da igual qué parte es realidad y cuál no.

-- Dicen que todo ejercicio de recuerdo lleva implícito algo de ficción, ¿también en este trabajo ha sucedido eso?

-- Si el último polvo ya lo exageras al cabo de dos días, imagínate los recuerdos de este disco que van a 1999...

-- Recuerdos para los que han apostado por un sonido mucho más recargado, ¿por qué?

-- Hasta ahora éramos bastante más enérgicos en los conciertos que en los discos que no acababan de reflejar esa potencia. Aquí le hemos dado mucha importancia a las mezclas porque nos apetecía llegar a este extremo. Pero seguro que el siguiente trabajo lo vaciaremos de contenido y de sonido porque estamos metidos en un movimiento pendular.

-- Siguiendo el repaso al disco, el fan se encuentra con letras más crípticas que nunca...

-- Eso pasa cuando tienes miedo a ser demasiado biográfico, le pones una capa más de metáfora. Es una manera de protegerme a mí mismo, más que a mí, a las personas que aparecen en la historia.

-- ¿Sigue creyendo que el peor momento es la grabación?

-- Cuando entras al estudio, lo haces con una obra artística que suena muy abierta y empieza a ser podada hasta acabar cuadrada y da mucha rabia. Por eso a mí me gusta partir de una idea extrema porque si no, al modificarla, queda algo vulgar.

-- ¿El myspace ha acabado con la dictadura de las radiofórmulas?

-- Y Spotify... Internet en general. Ahora ya no dependes de un tribunal de dudoso gusto para triunfar. Nosotros hemos tenido mucha suerte por empezar en esta época. Siempre pienso en la cantidad de buenos grupos que se quedarían en el camino hace quince años.

Para mí, la canción estrella del disco y que no dejo de escuchar es Allí donde solíamos gritar. Hace referencia al sitio donde iban a gritar los dos miembros de la pareja cuando tenían algún problema para liberar tensiones... Por cierto, una imagen muy al estilo de Deseando amar y 2046, cuando se cuentan los secretos en el agujero de un árbol para luego sepultarlos... El vídeoclip de la canción me encanta.


Palabra de Ángel González

En ese pequeño gran montón que tengo de libros sin leer de los que voy picoteando algo antes de irme a dormir, está Mañana no será lo que Dios quiera, una biografía del poeta Ángel González, escrita a medias entre Luis García Montero y él mismo antes de que falleciera. Está lleno de pequeñas anécdotas que te definen perfectamente como era el personaje. Como ya os digo, apenas he leído algunas páginas pero ya aparecen frases del propio Ángel González que me parecen interesantes de reseñar, como éstas:

"Recuerdo que las comidas eran aquellos días alegres, prolongadas en largas sobremesas en las que se contaban historias extraordinarias. Mi madre estaba radiante y yo feliz, admirando a mis hermanos como pocas veces volví a admirar a alguien."

"Extraña educación, en la que coincidían la libertad casi absoluta —la guerra, en algunos aspectos, deja en paz a los niños— y las servidumbres más humillantes. Pese a todas las limitaciones enormes— que derivan de esas circunstancias, aprendimos muchas cosas importantes; a decir no (en voz baja, por supuesto, pero con inquebrantable terquedad); a no darnos nunca por vencidos a pesar de sabernos derrotados; a arrancar ilusiones de la desesperanza; a poner precio a la belleza —buscarla donde quiera que se esconda, viva o muerta— e incluso inventarla cuando tardaba en aparecer; a mantener vivo el espíritu de subversión bajo la costra de la sumisión; a ser escépticos y a establecer para siempre algunas diferenciaciones básicas: entre pureza y puritanismo (por ejemplo)."


Y una definición de Luis García Montero del poeta:

"No sé si ustedes conocen a Ángel González. Es posible que hayan leído sus poemas, pero muy poca gente sabe la historia de su vida. Después de sufrir su guerra, de recorrer los prados y las calles de sus quimeras infantiles, de respirar el aire espeso de una adolescencia contaminada por los himnos, las delaciones y el bacilo de Koch, comprenderán mejor el tono bajo con el que habla de las cosas altas, el humor que utiliza para acercarse a los asuntos demasiado serios. Comprenderán que se negara a creer en la existencia de Dios, incluso después de haberlo visto. Comprenderán también ese extraño fenómeno que asombra a sus amigos, una enigmática disfunción biológica que se convierte en el milagro final de todas las fiestas. Cuando bebe, a Ángel González se le sube el alcohol a los pies. Ha aprendido a mantener fría la cabeza. Por lo que pueda ocurrir... Por lo que pueda decirse o callarse... Aunque sus pasos vacilan, su voz es más clara, más sobria. Las apostillas secas de Ángel caen sobre las estupideces incautas de las borracheras."

Y ahora os confesaré algo. No aparto el libro de la mesilla de noche porque cuando lo compré el otro día me sentí muy culpable de gastarme 20 euros haciendo saltar por los aires mi política de ahorro que estaba llevando maravillosamente este mes... Y leyéndolo, aunque sean cinco minutos desordenados y aleatorios cada noche, trato de hacerme creer que fueron veinte euros muy bien invertidos...

jueves, 25 de junio de 2009

Dos pasos adelante y uno atrás

No era una cantante que me atrajera locamente (me gusta mucho más como actriz en películas como La educación de las hadas) pero alguna vez me había planteado dónde se había metido todo este tiempo. Hace una semana estaba zappeando cuando la encontré en una entrevista con José Ramón Lucas en la Primera. Y me enganchó, me cautivó, me maravilló lo sincera, directa y arrolladoramente crítica que se mostró. Llegó un punto en que tuvo que desaparecer del mapa porque toda la vorágine en la que estaba metida la estaba matando... Siempre he pensado que no me gustaría ser famoso, ni siquiera que me reconocieran por la calle. De hecho, muchas veces me da pánico hasta firmar los artículos que escribo porque me parecen un asalto a mi intimidad a pesar de que sea una noticia sin más pero la forma de contarla me pertenece...

He oído alguna de las canciones de su nuevo disco Y., y desde luego es una Bebe cambiada, parece más reflexiva y más introspectiva.

Como no hay nadie que pueda contar su infierno particular (entendiendo como infierno lo que haya podido vivir ella en otro nivel que cualquiera de nosotros) mejor que uno mismo, os dejo fragmentos de la entrevista de Bebe que publicó EP3 no hace mucho:

EP3. ¿Dónde has estado todo este tiempo?

B. He estado un año con la furgoneta, por ahí, viviendo, lejos, bajo los pinos. En los antípodas, sola, tranquila. Estuve cuarenta días fuera de España para no encontrar ojos que me increparan. Necesitaba esa sensación: estar en sitios donde absolutamente nadie supiera quien soy. Libertad.

EP3. ¿Y has aprendido algo?

B. A desarrollar otra vez mis instintos, que se me habían quedado atrofiados; me sentía como un perrito acorralado. A torear. A reírme mucho de mí.

EP3. ¿Habías llegado a tomarte en serio?

B. No, es que no me aguantaba. Todo giraba alrededor de mí: música, conciertos, entrevistas... Estaba cansada de mí. Y no me parecía justo, ¿por qué tengo yo que cansarme de mí? Me fui a hacer un gran ejercicio de autocontrol. Transformar lo que me ha ocurrido todo este tiempo. Un máster en psicología y sociología. Estaba muy aturdida, tío. Pero bueno, ya está.

(...)EP3. Te convirtieron en bandera de muchas causas. De la lucha contra la violencia de género, el feminismo...

B.
Tú lo has dicho: me convirtieron. Ésas son luchas de todos. Era ridículo.

(...)EP3. ¿Volverás a los premios, al star system español? ¿Se acabó el rechazo?

B. Sí, claro. Ahora ya juego. Voy aprendiendo. Ahora me tomo las cosas mejor.

(...)EP3. ¿Tienes fans fatales?

B. Nah. Me quedo sólo con lo bueno, a los demás los capoteo y me piro. Pero sí hay gente desagradable a veces. ¿Tú sabes lo que más me alucina? Que me reconozcan después de que mi disco lleva muchísimo tiempo sin sonar, aunque esté conduciendo, en la conchinchina, con las gafas... Flipo en colores, tío. Y a veces digo "Joé, otra vez", pero yo ya me río con to. Hago chas y se me olvida. Si todo esto hubiera ido poco a poco..., ¡pero fue desde el primer día!

EP3. ¿No te moló ni una milésima de segundo? ¿Ni siquiera al principio?

B. No. Soy muy reservada con mis cosas.

(...)EP3. ¿Alguna vez los que te rodean han tenido que darte una colleja para bajarte a la Tierra?

B. A la Tierra he tenido que hacer yo bajar a más de uno. En otras cosas, sí, pero en bajar a la Tierra, no.

EP3. ¿En cuáles sí?

B. En la ira que tenía. El desquicie. Yo he tenido que bajar a más de uno, que eran ellos los que estaban subidos a la nube. A veces era como: "¿No se supone que soy yo la que tiene que estar en la parra y no vosotros?". Porque, además, ¿qué se me tiene que subir? Partamos de la base de una vez que yo no soy una estrella. Sólo tengo un trabajo en el mercado. Es como darle a la diana la primera vez que coges un arco y una flecha: la suerte del principiante.

EP3. ¿Se te magnificó, entonces?

B. A saco, vamos. Se me so-bre-va-lo-ró todo. Ésa es la palabra, hablemos en plata.

(...)EP3. ¿Algún día te aburguesarás?

B. El mayor lujo es el tiempo. Y cuando vas haciendo algo de pasta porque has trabajado, vas cogiendo mejor calidad de vida, pero la que tú creas oportuna.

EP3. ¿Nada de espíritu punk pues?

B. Qué espíritu punk ni qué pollas... Tú puedes ir contra el sistema, pero ¿qué pasa, que tienes que estar viviendo en la calle si puedes vivir en una casa? Contra el sistema se va de otras maneras. Precisamente creando tu pequeño espacio es la manera de pasar del sistema. ¿A eso le llaman aburguesarse? Lo que quieras: todo el mundo que puede tiene una casa, ¿no? Por lo visto, el año pasado se vendieron en España más coches que discos. Cágate. ¿Quién es burgués aquí? Fuerte, ¿eh?

martes, 23 de junio de 2009

El día que me vaya...

Tengo pánico al día que me muera. Pánico es poco, estoy aterrorizado a que un día no me levante de la cama, y tal como vine, sin consultarlo con nadie, desaparezca de este mundo. Hay gente que desaparece, otros dejan de existir, los hay que dejan de vivir, otros fallecen pero yo intuyo que me moriré. Sutiles diferencias que vienen a expresar lo mismo. ¿Y cuándo me muera, qué? No me inquieta que habrá más allá, si no estaré consciente entiendo que no sufriré y que no merece la pena preocuparse por ello. Le doy vueltas a qué pasará aquí cuando no esté, y me refiero a cosas tan insignificantes como quién vivirá donde yo habito ahora, en quién confiará la gente que tenga cerca cuando no se puedan apoyar en mí, qué pensará mi cajera favorita cuando pasen los días y no pase por el supermercado, quién hará mi trabajo "insustituible" (qué más quisiera yo!!), cómo evolucionará la vegetación del jardín vertical de las Delicias, qué pasará con mi equipo de baloncesto preferido y también, cómo no, qué pensará de mí la gente que me conocía...

Todo esto me ha venido a la cabeza porque ayer estuve viendo el documental Memòria d'una llum, producido por el décimo aniversario de la muerte de Carles Sabater, vocalista de uno de los grupos más conocidos del llamado rock catalán, Sau, y actor de éxito en Cataluña. Él es de los que dejó de vivir y lo hizo en lo más alto, acababa de dar un concierto y de repente se desvaneció. No es comparable pero ves hablar a la gente de Carles Sabater y entiendes perfectamente que fue alguien especial, que desprendía esa luz a la que alude el documental. Cuando yo me vaya nadie hablará de la luz que desprendía porque no la tengo por más que la busque pero me conformo con que sonrían y, por lo menos, recuerden quién era cuando mi nombre aparezca en algún lado... aunque también espero que ese día aún tarde mucho en llegar.

De la voz de Carles Sabater, salieron cosas tan bonitas como Boig per tu, para mí (y para muchos), una de las canciones de amor/desamor más bonitas que se ha escrito nunca.



En un momento del documental, Laura Jou, la pareja de Carles Sabater dice inocentemente: "Carles no quería hacerse viejo. Tenía pánico a ser viejo, las arrugas, el pelo blanco, la degradación,..." Quizá ahí resida el secreto de su inexplicable muerte. Porque no, no se hizo viejo. Murió a los 36 años.

lunes, 22 de junio de 2009

La rueda de la vida

Nadie se subió nunca en ella. Sus cangilones nunca surcaron el viento que se levanta con fuerza en las noches de otoño. Todo estaba preparado en la primavera del 86 para que se inaugurara el parque de atracciones de Prípiat pero nada salió según lo esperado. Desde hace veintitrés años, por las calles de esta ciudad ucraniana ya no corren niños, ya no se ven soldados orgullosos de su realidad ni mujeres embarazadas que sonríen mientras esperan en el hospital los resultados de su ecografía ni siquiera agricultores que muestran orgullosos sus cosechas.

Ahora solo se pueden contemplar edificios saqueados, bloques de oficinas en los que ya no suena la alarma de las tres para que los empleados se vayan a casa, columpios que nunca volverán a volar mas que al ritmo que les marca el viento, matorrales que nacen donde menos se les necesita, fotografías tiradas en las habitaciones de las casas, juguetes rotos, máscaras de gas abandonadas antes de un rápido y tardío desalojo, papeletas y propaganda políticas del 1 de mayo en la Casa del Voto y mucha desolación en una ciudad que fue fundada en 1970 para acoger a los trabajadores de la nuclear de Chernóbil y sus familias. El 26 de abril de 1986 todo se acabó. El reactor número 4 de la central estalló y desde entonces, solo la muerte y la desolación (además de algunos lugareños que se resisten a abandonar sus casas porque dónde van a ir, dicen) habitan el entorno.

Hace tres años, con motivo del vigésimo aniversario de Chernóbil, me acerqué a esta tragedia a través del libro Voces de Chernóbil, de Svetlana Alexievich. No me ha pasado con ningún otro libro pero éste, construído a base de testimonios reales, me sobrecogió de tal manera que, cada cierto tiempo, tenía que liberar mi mente para desconectar. Me autoimponía estar varios días sin leer ni una página porque me dejaba roto. Aquí os dejo un fragmento del libro:

"Testimonio de Liudmila Ignatenko, esposa del bombero fallecido Vasili Ignatenko: No sé de qué hablar. ¿De la muerte o del amor? ¿O es lo mismo? ¿De qué?

Nos habíamos casado no hacía mucho. Aún íbamos por la calle agarrados de la mano, hasta cuando íbamos de compras. Siempre juntos. Yo le decía: "Te quiero". Pero aún no sabía cómo le quería. No me lo imaginaba. Vivíamos en la residencia de la unidad de bomberos, donde él trabajaba. En el piso de arriba. Y otras tres familias jóvenes, con una sola cocina para todos. Y abajo, en el primero, estaban los coches. Unos camiones rojos de bomberos. Éste era su trabajo. Yo siempre estaba al corriente: dónde se encontraba, qué le pasaba.

En medio de la noche oí un ruido. Gritos. Miré por la ventana. Él me vio: "Cierra las ventanillas y acuéstate. Hay un incendio en la central. Vendré pronto".

Quizá esta silla todavía le está esperando...

Las fotografías que ilustran este texto son obra de Bernardo Pérez

La estética de la belleza

Cuando el funambulista Philippe Petit bajó (detenido y esposado) de las Torres Gemelas de Nueva York después de haberlas cruzado con un alambre a más de 450 metros de altura, los periodistas que le esperaban congregados en la calle lo único que querían saber era por qué. Ninguno se preocupó de la hazaña que acababa de conseguir el funambulista, no paraban de preguntarle por qué. Petit acababa de conseguir una verdadera maravilla sin que le sucediera nada y no eran capaces de asombrar la obra maestra, solo les interesaban los supuestos motivos El funambulista se enfadó muchísimo...y con razón, añado yo. Muchas veces la búsqueda de los por qués nos impide contemplar y disfrutar con la magnitud del arte y esto es un claro ejemplo que queda reflejado de una manera genial en el documental Man on wire.

viernes, 19 de junio de 2009

Amor urbano


"Maldita ciudad, no es tu mejor momento,
y aún estás hermosa"

Ismael Serrano

La imagen que ilustra este texto es obra de kamandula

jueves, 18 de junio de 2009

Sueños de cambio

Hacía tiempo que no recordaba la intensidad del idealismo empujado por la consciencia de la búsqueda de un mundo que ha de enterrar todas las injusticias que soportamos. Esta noche he recordado viejas sensaciones viendo Noviembre, de Achero Mañas. La más grande de las utopías hecha película.



P.D. Para los impacientes, lo interesante está en el último minuto del vídeo...

martes, 16 de junio de 2009

Ya soy mayor

Cuando eres pequeño te crees que cuanto más amigos tengas, mejor. Por eso te esfuerzas en invitar a toda la clase y parte del colegio a tu fiesta de cumpleaños en la que los ganchitos y la coca cola corren a partes iguales antes de que se desate la guerra de cacahuetes o de lo primero que encuentres a mano. El éxito personal se mide por la popularidad que seas capaz de conseguir. Cuando eres adolescente, los amigos pasan a ser esos compañeros rebeldes con los que desafías el mundo y sueñas con ligarte a todas las chicas del local. Celebras tu cumpleaños y solo piensas en desfasar y sabes que vendrán todos ellos porque en la vida casi solo hay fiesta. Entonces, el éxito personal también se mide por la popularidad que consigues pero en esta época se consigue de otra manera, íntimamente relacionada con las chicas que seas capaz de conquistar.

Vas quemando etapas y llegas a una en la que cambian muchas cosas en tu vida y no encuentras muy bien tu lugar. Los amigos de antes cada vez están más lejos y llegan nuevas personas a tu realidad. Un día muy especial para tí, celebras tu cumpleaños y se plantan cuatro personas en tu casa cuando has invitado a más de veinte. Y pasas una noche íntima, genial y divertida. Al día siguiente, entre los efluvios de la noche anterior y un sobresalto matutino que te aterra, el éxito personal es haber celebrado tu día con los que de verdad quieres y te quieren, los que han de conducirte al lugar que te corresponde en la vida, siempre, el mejor.

La imagen que ilustra este texto es obra de G.E. Long