lunes, 22 de junio de 2009

La estética de la belleza

Cuando el funambulista Philippe Petit bajó (detenido y esposado) de las Torres Gemelas de Nueva York después de haberlas cruzado con un alambre a más de 450 metros de altura, los periodistas que le esperaban congregados en la calle lo único que querían saber era por qué. Ninguno se preocupó de la hazaña que acababa de conseguir el funambulista, no paraban de preguntarle por qué. Petit acababa de conseguir una verdadera maravilla sin que le sucediera nada y no eran capaces de asombrar la obra maestra, solo les interesaban los supuestos motivos El funambulista se enfadó muchísimo...y con razón, añado yo. Muchas veces la búsqueda de los por qués nos impide contemplar y disfrutar con la magnitud del arte y esto es un claro ejemplo que queda reflejado de una manera genial en el documental Man on wire.

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