martes, 23 de junio de 2009

El día que me vaya...

Tengo pánico al día que me muera. Pánico es poco, estoy aterrorizado a que un día no me levante de la cama, y tal como vine, sin consultarlo con nadie, desaparezca de este mundo. Hay gente que desaparece, otros dejan de existir, los hay que dejan de vivir, otros fallecen pero yo intuyo que me moriré. Sutiles diferencias que vienen a expresar lo mismo. ¿Y cuándo me muera, qué? No me inquieta que habrá más allá, si no estaré consciente entiendo que no sufriré y que no merece la pena preocuparse por ello. Le doy vueltas a qué pasará aquí cuando no esté, y me refiero a cosas tan insignificantes como quién vivirá donde yo habito ahora, en quién confiará la gente que tenga cerca cuando no se puedan apoyar en mí, qué pensará mi cajera favorita cuando pasen los días y no pase por el supermercado, quién hará mi trabajo "insustituible" (qué más quisiera yo!!), cómo evolucionará la vegetación del jardín vertical de las Delicias, qué pasará con mi equipo de baloncesto preferido y también, cómo no, qué pensará de mí la gente que me conocía...

Todo esto me ha venido a la cabeza porque ayer estuve viendo el documental Memòria d'una llum, producido por el décimo aniversario de la muerte de Carles Sabater, vocalista de uno de los grupos más conocidos del llamado rock catalán, Sau, y actor de éxito en Cataluña. Él es de los que dejó de vivir y lo hizo en lo más alto, acababa de dar un concierto y de repente se desvaneció. No es comparable pero ves hablar a la gente de Carles Sabater y entiendes perfectamente que fue alguien especial, que desprendía esa luz a la que alude el documental. Cuando yo me vaya nadie hablará de la luz que desprendía porque no la tengo por más que la busque pero me conformo con que sonrían y, por lo menos, recuerden quién era cuando mi nombre aparezca en algún lado... aunque también espero que ese día aún tarde mucho en llegar.

De la voz de Carles Sabater, salieron cosas tan bonitas como Boig per tu, para mí (y para muchos), una de las canciones de amor/desamor más bonitas que se ha escrito nunca.



En un momento del documental, Laura Jou, la pareja de Carles Sabater dice inocentemente: "Carles no quería hacerse viejo. Tenía pánico a ser viejo, las arrugas, el pelo blanco, la degradación,..." Quizá ahí resida el secreto de su inexplicable muerte. Porque no, no se hizo viejo. Murió a los 36 años.

5 comentarios:

begusa dijo...

...siempre me ha dado miedo la vejez... sólo la palabra ya es fea, verdad?... no sé si soportaré eso de que las arrugas me surquen la cara, que me salgan pelos blancos, que se me caigan las tetas... pero lo que más me ha agobiado siempre es pensar en lo que no se ve... dejar de mover los dedos rabiosos en las teclas del piano, dejar de saltar como un grillo, dejar de creer que el mundo puede ser maravilloso...
... si muriera hoy... estoy segura de que al evento en cuestión iría poca gente... seguro que faltaba alguien a quien yo creía importante... y seguro que aparecería alguien inesperado... porque hay veces que, sin darnos cuenta, nos vamos colando en la vida de otros...
yo no te conozco, no te he visto nunca y probablemente nunca te vea, no sé ni tu nombre, y sin embargo, cada día entro un ratito a este rincón tuyo para leerte... supongo que me quedaría tu pared y probablemente pensara.. "jo, con lo que me gustaba leer a este chico"...

Yandrak dijo...

Qué razón tienes, begusa, lo peor de hacerse viejo es todo lo que no se ve, lo que la gente no puede apreciar pero que tú sabes que nunca más podrás hacer y todo lo que conlleva... No lo has podido expresar mejor.

Jo, muchas gracias... siempre anima que a alguien le guste lo que escribes.

CRD dijo...

Cuando estaba en el instituto tenía la teoría de que cuando muriera el mundo iba a dejar de existir, al no estar yo, para mí no habría mundo y sería como si hubiera acabado. "Todo lo de mi alrededor está porque estoy yo y cuando yo falte todo faltará también." (Mi época egocentrista ;), supongo)
Ahora sé que la vida seguirá exactamente igual cuando me haya ido, igual que cuando se van otros. Y coincido en lo mismo que tú, ojalá que mi recuerdo al menos consiga arrancar una sonrisa. Y seguro que es así.
Es cierto que con la edad perdemos habilidades pero también tenemos más tiempo para dedicarnos a todo lo que no hemos podido hacer antes.
Cris

Yandrak dijo...

"Es cierto que con la edad perdemos habilidades pero también tenemos más tiempo para dedicarnos a todo lo que no hemos podido hacer antes". Ojalá Cris, ojalá pero el problema es que hay muchas cosas que cuando eres viejo ya no las puedes hacer. Ley de vida...

hesisair dijo...

Lo que más me agobia de morir es pensar en todo o que va a pasar en el mundo, todo lo que se va a descubrir... y yo no voy a ver.
La vejez ahora no me preocupa... quizás porque estoy más cerca de lo que nunca creí y me siento más joven y con más ganas de hacer cosas (y haciéndolas) que cuando tenía diez años menos. Todo se resume en ILUSIÓN, ILUSIÓN, ILUSIÓN...
Y sí, "Boig per tu" es la más maravillosa canción de desamor escrita nunca. Habla de ese amor que uno sabe imposible pero al que nunca se renuncia... Aunque te convierta en un ser inmune a la capacidad de sentir nunca más...