Cuando eres pequeño te crees que cuanto más amigos tengas, mejor. Por eso te esfuerzas en invitar a toda la clase y parte del colegio a tu fiesta de cumpleaños en la que los ganchitos y la coca cola corren a partes iguales antes de que se desate la guerra de cacahuetes o de lo primero que encuentres a mano. El éxito personal se mide por la popularidad que seas capaz de conseguir. Cuando eres adolescente, los amigos pasan a ser esos compañeros rebeldes con los que desafías el mundo y sueñas con ligarte a todas las chicas del local. Celebras tu cumpleaños y solo piensas en desfasar y sabes que vendrán todos ellos porque en la vida casi solo hay fiesta. Entonces, el éxito personal también se mide por la popularidad que consigues pero en esta época se consigue de otra manera, íntimamente relacionada con las chicas que seas capaz de conquistar.Vas quemando etapas y llegas a una en la que cambian muchas cosas en tu vida y no encuentras muy bien tu lugar. Los amigos de antes cada vez están más lejos y llegan nuevas personas a tu realidad. Un día muy especial para tí, celebras tu cumpleaños y se plantan cuatro personas en tu casa cuando has invitado a más de veinte. Y pasas una noche íntima, genial y divertida. Al día siguiente, entre los efluvios de la noche anterior y un sobresalto matutino que te aterra, el éxito personal es haber celebrado tu día con los que de verdad quieres y te quieren, los que han de conducirte al lugar que te corresponde en la vida, siempre, el mejor.
La imagen que ilustra este texto es obra de G.E. Long
2 comentarios:
Y si, además, una invitada se amorra a la botella de tequila, agarra el supercoco y emopieza a hacer discursos de cuñado-borracho-en-boda ya ni te cuento...
No sé qué parte me gusta más, si lo de la invitada amorrada al tequila, si el flexicoco que me regalásteis o el discurso tierno de amiga... :D
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