Me gusta pensar que siempre hay algo más allá de donde estoy, algo a lo que aspirar, algo que descubrir, con lo que soñar, algo a lo que querer llegar... El problema es que muchas veces hay que ir a ciegas porque nadie te dice qué hay detrás de la pared de la vida, y dar palos de ciego no siempre es lo más recomendable.Si cuando tenías diez años alguien te hubiera avisado de lo que te encontrarías con veinte probablemente, nada hubiera sido igual. Quién sabe, igual nunca se hubieran perdido esos labios en aquella tarde oscura, ni hubiéramos renegado de nuestros sueños, ni las lágrimas hubieran nublado un aprendizaje necesario camino del colegio o de la universidad... Quizá si alguien me hubiera enseñado todo lo que pasaría por mi cabeza en un día normal como hoy... Probablemente si hubiera sucedido todo eso, me perdería la adrenalina de vivir y nada tendría sentido.
1 comentario:
Aunque saber exactamente lo que nos va a pasar nos evitaría montón de problemas, creo que todos estaríamos de acuerdo en preferir esa adrenalina de vivir que dices. Al fin y al cabo en eso consiste la vida, en cagarla unas veces muchísimo, y otras no tanto.
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