A la tragedia, a la traición, a los malos gestos, a las palabras injustas, a los plantones, a las promesas incumplidas, a las que nunca se dijeron pero estaban latentes, a las oportunidades perdidas, a la torpeza, a la tristeza, al teléfono que no suena, a la vida, a las decepciones, a las pérdidas innecesarias, a la mala suerte innata, a las ausencias inexplicables, a no entender nada, a los poemas que no se recitaron y a las canciones que nunca se cantaron, a las películas que ahondan en la herida más profunda, a los gritos, a los lloros, a la impotencia, a las verdades, a la realidad de uno mismo plagada de defectos, a las zarzas, a las rosas con pinchos, a los relojes que no están en hora y quizá nunca lo estén, a los labios que nunca serán tuyos, a no dormir por las noches, a la intranquilidad constante, a las ideas que atormentan la cabeza y que nunca se van… A todo se acostumbra uno. Hasta en los días más nublados.La fotografía que ilustra este texto es obra de electricsound
4 comentarios:
A los subidones, a las ilusiones, a las esperanzas, a las victorias, a las miradas, a los halagos, a los buenos ratos con amigos o compañeros, a que alguien acepte una invitación a café...
Sí, hoy estoy de buen humor y no sé por qué...
Pues aqui hace un sol que te cagas. Vente esta isla desierta!!! O, mejor, sal de ella!!!
@sraly: No será por ganas...
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