martes, 16 de febrero de 2010

Remedios caseros

Una vez no podía casi ni hablar, ni respirar por la gran congestión que tenía. Y llegó a mí un remedio casero que acabó por funcionar. Al día siguiente estaba como nuevo. Es curioso el efecto del sueño. Hay días en los que te acuestas sin ganas de nada y te levantas con ganas de comerte al mundo. Dicen que el cansancio influye mucho en el estado de ánimo y que si se descansa mal se tiene más tendencia a las depresiones. Lo peor del efecto nocturno de la cama es que va en las dos direcciones. Existe la posibilidad de que te acuestes alegre y te levantes sin ganas de nada. A veces lo sueños son tan crueles y reales... que no hay cebolla hervida en leche que valga...

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