Se sentía estúpido, como si estuviera en un lugar al que nadie le hubiera invitado. Cada movimiento, cada palabra que trataba de decir no hacía más que empeorar las cosas. Fueron solo minutos pero pensaba que estaba en un callejón sin salida en el que no sabía cómo actuar para que se hiciera la luz. Todo pasó como las cosas y los sentimientos que siempre acaban pero él seguía igual de descolocado, igual de inservible que si se llegara a dar una situación igual.Y, sin embargo, él querría volver a estar en cada uno de esos momentos críticos, en cada uno de esos túneles con salidas de emergencia, porque la simple esperanza de poder hacer o decir algo que enjugara tanta desolación le hacía sentirse bien. Así de estúpido era.
La fotografía es de ptrevinca
2 comentarios:
curiosa foto. Me recuerda al momento en el que me invitaron a bailar sin salirme de la baldosa. y no creas que es mala cosa. Durante unos minutos consigues mantener la mente en blanco...
@Sally: ¿Lo conseguiste? Espero que la baldosa fuera más grande que las que se ven en la foto... :D
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