lunes, 8 de febrero de 2010

A veces no entiendo los fenómenos

Un 9 de febrero de 1980, se juntaron Nacha Pop, Los secretos, Alaska y los Pegamoides, Mamá, Mermelada y Paraíso en un salón de actos de la Escuela de Ingenieros de Caminos oscuro, sin apenas luz, con unos instrumentos compartidos y con una mesa de sonido arcaica. El objeto no era otro que recordar a Canito, músico recientemente fallecido. Aquel concierto fue un desastre, sonó mal y se vio a unos chicos inexpertos que por no hacer casi ni enganchaban con el público. La historia de después la conocemos todos. Acababa de nacer la movida.

La movida no me pilló de lleno, era tan pequeño que empecé a saber de ellos ya en los 90 y por eso creo que soy muy injusto. Entonces me hacían gracia los grupos que le gustaban a todo el mundo así que no puedo juzgar. Pero, ahora, treinta años después, a riesgo de ser injusto, no logro entender todo lo que se generó en aquella época en el panorama musical ni encuentro motivos para entender la sobrevaloración de tantos y tantos grupos. Supongo que habrá que tener en cuenta la situación política y la explosión de democracia y libertad que acababa de llegar a España. Lo siento, por más que pienso sigo sin entender el fenómeno. Y que quede claro que por eso, precisamente, me fascina más.


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