martes, 28 de julio de 2009

Miryang (Sol secreto)

No suelo ser hombre de costumbres pero reconozco que cuando una película dura más de dos horas trato de encontrar alguna excusa para no verla del tipo he tenido un día muy largo, no tengo mucho tiempo o mañana sin falta. No son justificaciones del otro mundo pero me suelen valer para reconciliarme conmigo mismo y no sentirme culpable. Con la coreana Secret sunshine (de Lee Chang-dong) me llevaba pasando esto muchísimo tiempo (la película es del 2007 aunque no se haya estrenado en España hasta hace unos meses).

Y ahora, que acabo de verla, puedo decir que me arrepiento de no haberlo hecho antes. Se trata de un drama (dramón) pero muy bien llevado en el que la actriz principal Jeon Do-yeon hace un extraordinario papel. Un filme en el que, casi sin quererlo, te ves inmerso en el dilema moral de las creencias religiosas y el perdón y cuando ya crees que te has formado una opinión sobre el asunto y el caso concreto que aquí se plantea, todo da la vuelta y ya no sabes qué pensar.

¿Es necesario ser creyente para poder perdonar? ¿Puede dios perdonar en tu nombre aunque tú no lo hagas? ¿Y si no eres capaz de perdonar, puedes vivir en paz? ¿Y si resulta que perdonar te hace enloquecer hasta un punto en el que pierdes la noción de la realidad? ¿Quién tiene la culpa? Y aunque no lo crean y no lo parezca por lo que cuento, la película es de mucha calma y sosiego. Por cierto, me encanta la fotografía de las películas asiáticas. Supongo que cada uno tiene su debilidad.



P.D. Por cierto, entre tanto drama, no he podido parar de reírme con uno de los personajes. ¡¡Es un pagafantas coreano!!

3 comentarios:

CRD dijo...

Hola!
Hace unos días oí por primera vez la palabra pagafantas y ahora parece que la utiliza todo el mundo.
No soy de ver películas coreanas,creo que no he visto nunca ninguna, y sospecho que no sabré apreciarlas. Ésta sí que tiene pinta de ser un dramón como dices, aunque por el trailer no parece que haya calma o sosiego.
Y ya que plantea(s) esas reflexiones, no creo que haya que ser creyente para poder perdonar,ni que por ser creyente perdones más, tu perdón solo lo puedes conceder tú. A lo demás no sé qué contestar, pero le daré un par de vueltas.

Dani dijo...

CRD: Etsoy de acuerdo contigo, no creo que nadie puede perdonar en tu nombre... pero, ¿el perdón puede provocar inestabilidad? Yo creo que sí, a veces te sientes en la obligación y quieres perdonar pero las consecuencias de un perdón en el que siempre hay un trasfondo pueden ser nefastas... Creo yo.

Cristina dijo...

¿el perdón puede provocar inestabilidad?

Sí, estoy de acuerdo. El perdón marca la vida del que lo necesita y del que debe concederlo, te puede llegar a obsesionar, y debido a ello, desestabilizarte. Tanto por el arrepentimiento y remordimientos que asaltan al que desea ser perdonado como por la incapacidad del otro para olvidar y perdonar.