No me dejes respirar. Solo acércate a mí y hazme sentir que no todo está vacío, que las palabras que hoy duelen, mañana no serán más que un rumor de las olas que han de venir para llevarme lejos de la orilla. Quiéreme, abrázame porque solo así quizá pueda enterrar este dolor que abrasa mi cerebro. Haz lo que quieras pero, por favor, no me dejes solo...
sábado, 22 de mayo de 2010
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