lunes, 24 de agosto de 2009

Hacerse añicos

"Artículo 134. Durante esta ola de calor he recordado mucho a un profesor suplente de Lengua que tuve en el colegio durante un mes y que nos daba clase de 13.00 a 14.00 horas. Era un hombre mayor, que odiaba mucho el calor y siempre nos hablaba de la película Fuego en el cuerpo, donde todos los personajes (William Hurt, Kathleen Turner y Richard Crenna) viven una ola de calor y un policía acaba diciendo: "Con el calor la gente se pone tan nerviosa que cree que las leyes no existen, que se funden con la temperatura y que uno puede actuar libremente"

Nunca entendí por qué siempre hablaba de esa película, pero le encantaba recitarnos muchos diálogos. También cada día nos ponía en la pizarra frases que debíamos aprender a decir en nuestra vida y otras que debíamos obviar. Entre las importantes: "perdón", "gracias" y "lo siento". Las olvidables: "perdona pero", "gracias, aunque" y "lo siento excepto porque". Nos contaba cómo la palabra posterior minimizaba el poder de la anterior. (...)

Él desapareció a los 30 días, no recuerdo ni siquiera su nombre, pero lo último que escribió en la pizarra fue: "La importancia del romper". Y nos habló de que nunca olvidáramos que debíamos "romper a reír o romper a llorar", que por esos sentimientos sí que valía la pena que nos hiciéramos añicos.

Con esta ola de calor lo he recordado. Y por eso he vuelto a ver Fuego en el cuerpo y sigo creyendo que la influencia de un maestro, aunque sea mensual, es siempre ilimitada."

Albert Espinosa

La fotografía que ilustra este texto es obra de vicky's photos

1 comentario:

satrian dijo...

Siempre hemos tenido algún profesor algo filósofo, y es cierto cuando se rompe, las emociones son más sinceras.