Cuando esta tarde he abierto el cajón y he visto la maleta a Nunca Jamás, mi mundo vital se ha detenido. Es entonces cuando me he dado cuenta (si es que no lo sabía ya) de que, además de tener una mirada cautivadora que sería capaz de detener el mundo con solo proponérselo, tiene la maravillosa capacidad para que un día normal, rutinario y gris se convierta en una nueva oportunidad para disfrutar del momento, en una vida paralela en la que los problemas se volatizan, con solo estar cerca. Y es gracias a esos momentos de redención absoluta conmigo mismo cuando he ido entendiendo que la vida puede cambiar en un segundo y que un día cualquiera se abre el camino más inesperado.martes, 18 de agosto de 2009
Maleta a Nunca Jamás (o un grito para que vengas conmigo)
Cuando esta tarde he abierto el cajón y he visto la maleta a Nunca Jamás, mi mundo vital se ha detenido. Es entonces cuando me he dado cuenta (si es que no lo sabía ya) de que, además de tener una mirada cautivadora que sería capaz de detener el mundo con solo proponérselo, tiene la maravillosa capacidad para que un día normal, rutinario y gris se convierta en una nueva oportunidad para disfrutar del momento, en una vida paralela en la que los problemas se volatizan, con solo estar cerca. Y es gracias a esos momentos de redención absoluta conmigo mismo cuando he ido entendiendo que la vida puede cambiar en un segundo y que un día cualquiera se abre el camino más inesperado.
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2 comentarios:
Los cambios siempre nos asaltan.
Con pajaricos en la cabeza puedes ir a cualquier parte, a coger esos cambios, por ejemplo.
Un besín.
O más allá, mirna la ladrona... Puedes montarte en ellos y volar hasta tus sueños...
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