Ciclotimia: 1. f. Med. Trastorno afectivo caracterizado por la alternancia de excitación y depresión del ánimo y, en general, de todas las actividades orgánicas.Llevaba días en los que la alegría le desbordaba por todos los costados. Hasta su psicólogo había suspendido la terapia de grupo prevista porque parecía una persona nueva. Hacía semanas que no necesitaba hacer esa llamada nocturna que tanta calma le propiciaba, se había olvidado de aquel gusano que subía y bajaba por el cuerpo a su antojo y que, sin explicación alguna, cada vez se hacía más grande hasta empezar a bloquear el equilibrio y las vías respiratorias. Pero aquel día todo empezó mal, se levantó teniendo la sensación de que algo iba a quebrar, el día funcionó más o menos hasta que la larva explotó y se convirtió en un gusano que fue a revivir en el momento más inadecuado. A la vista de todos, a última hora de la tarde, su cara mutó de color, de un rojo chillón y acalorado pronto pasó a un blanco mortecino mientras la presión en el pecho no paraba de crecer.
A duras penas llegó al baño para vivir un nuevo colapso total. Allí, acurrucado entre la taza y la puerta, con la respiración entrecortada y con ganas de gritar con rabia, dejó morir el gusano de la única manera que sabía hacer y que le proporcionaba calma en esta vorágine. Pareció un mundo pero apenas fue una sucesión de instantes, minutos intensos y agobiantes. Las lágrimas le limpiaron la cara y se enfrentó al mundo real cinco minutos después. Como un boxeador al borde del KO que tiene que salir al ring y encima aparentar fortaleza, volvió a la realidad y aparentó normalidad.
Todo el mundo vio que algo iba mal pero nadie pudo ver que una pastilla de litio recorría su esófago hasta reposar en el estómago. Un dolor como si una bomba acabara de expotar en su interior le hizo reaccionar. Sabía que en una hora, todo sería diferente. Lo que ahora parecía horrible, luego tendría sentido pero quizá sería demasiado tarde para que ella le comprendiera. Y sabía de sobra que aunque a veces la capacidad de perdonar es infinita, la fricción en el trato siempre acaba lastrando una relación.
Llegó a casa y tenía una excitación creciente (tanto que podría hablar sin parar si hubiera alguien para escucharle) que sabía que sería difícil calmar. La inquietud le recorría el cuerpo y solo pensaba en ella y en lo imbécil que se había portado. Quizá de ahí que a esa hora todos los avances médicos estuvieran en la basura. Aquella noche volvió a no dormir. Y las pastillas reposaron tranquilamente en la mesilla. A veces solo quería que se acabara esta pesadilla... Pero quizá este camino no tuviera final y estaba condenado a caminar y caminar sin poder soltar lastre.
La fotografía que ilustra este texto es obra de miabuelonoloentiende.com
Llegó a casa y tenía una excitación creciente (tanto que podría hablar sin parar si hubiera alguien para escucharle) que sabía que sería difícil calmar. La inquietud le recorría el cuerpo y solo pensaba en ella y en lo imbécil que se había portado. Quizá de ahí que a esa hora todos los avances médicos estuvieran en la basura. Aquella noche volvió a no dormir. Y las pastillas reposaron tranquilamente en la mesilla. A veces solo quería que se acabara esta pesadilla... Pero quizá este camino no tuviera final y estaba condenado a caminar y caminar sin poder soltar lastre.
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