Hay veces que estás tan a gusto en una rutina instaurada, en una situación que te resulta cómoda y agradable, que te da pánico que algo la mueva, tienes terror a que la mínima variación haga que todo vuelva a ser como antes. Y es entonces cuando te planteas qué era de tu vida antes, cuando la rutina instaurada no era esta y cuando la alegría tenía otra causa quizá no identificada. Y aún así, nada te quita el terror a que todo gire y todo cambie... y a que tu universo se aleje.La fotografía que ilustra este texto es obra de A.Guandalini
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