Entre la rutina del domingo y el frío que se volvía a instalar en una ciudad cansada de ver abrigos desabrochados y guantes asomando por los bolsillos de los viandantes, encontró un resquicio por el que se coló la felicidad. Fueron solo cinco minutos pero le valieron para ser feliz y hacer menos aburrido el día. La magia de las palabras, la felicidad de los pequeños momentos, instantes que aparecen de repente en un día gris.P.D. ¿Cómo sería para vosotros la foto que reflejaría la felicidad? Buscando una ilustración para esta entrada (y no encontrando ninguna) me lo he planteado. Al final, he decidido poner una viva, sin más...
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