
Me gusta apagar las luces por la noche y encender la bola del mundo porque, con ella, puedo viajar a cualquier parte del mundo sin que nada me lo impida. Siempre me he creído un poco Phileas Fogg soñando con mil aventuras que correr. La diferencia es que él las llevó a cabo y yo, de momento, me conformo con mirar el globo terráqueo e imaginarme correrías imposibles. Algún día, algún día cruzaré el Atlántico...
4 comentarios:
Cuando era pequeña jugaba a los viajes con la bola del mundo. Cerraba los ojos, daba vueltas a la bola y marcaba un punto en ella con el dedo. Ése iba a ser mi próximo destino. Entonces, buscaba en libros características del país y de sus habitantes, forma de vestir etc y me disfrazaba como ellos. Ahora ya no lo hago pero cada vez que veo un globo terráqueo recuerdo lo bien que me lo pasaba viajando sin moverme de casa.
Ya ves que yo lo sigo haciendo, por lo menos lo de viajar con la mente, a veces es sano... :P
Si quieres viajar inténtalo. Con una mochila y un albergue he conseguido estar ya en 17 países (los conté el otro día), aunque sólo la mayoría de las veces. Pero ésa es otra historia...
y podían haber sido 18 si Pepelui no nos hubiera roto las ilusiones el septiembre pasado... ;-)
@hesisair: En ese yo ya he estado!! :)
Publicar un comentario