Todas las noches cuando se acostaban en la cama esperaba a que él se durmiera para sacar la linterna y el cómic de Garfield del cajón de la mesilla. Entonces, entre las sábanas, leía diez páginas del volúmen que le habían regalado una semana antes el día de su cumpleaños. Desde entonces repetía este ritual, cuando las luces se apagaban y el silencio invadía la casa, ella trataba de empaparse del espíritu Garfield.Un mes después, una tarde, él llegó de trabajar y se la encontró leyendo el cómic de Garfield en el sofá. Extrañado se acercó y, con asombro, vio cómo ella esbozaba una ligera sonrisa con la historia que estaba leyendo. Él le había regalado un recopilatorio de Garfield el día de su 30 cumpleaños como una broma porque él era un gran fan del gato y ella siempre que hablaban de él lo despreciaba. Él se acercó por detrás del sofá y le dio un beso en la mejilla.
2 comentarios:
El amor está hecho de estos pequeños gestos.
Saludos.
Supongo que es lo que lo mantiene vivo pero solo lo supongo...
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