martes, 12 de enero de 2010

Sueños

Una habitación horrible, agobiante, con dos camas en la que, en una, un pobre hombre agoniza solo y en la otra estoy yo, fuertemente sedado. Nadie me da conversación, apenas puedo moverme en la cama y no acabo de entender muy bien qué hago ahí. Solo sé que estoy vivo y que entre esas cuatro paredes en las que huele a una mezcla de antibiótico y sudores extraños no hay nadie más que el sufridor compañero de habitación y yo. Es la 111 (siempre he tenido fobia a las líneas continuas y los unos no me dan ninguna confianza por su forma alargada). Pasan los segundos, los minutos, las horas... No suena el teléfono, nadie llama a la puerta, oigo voces en el pasillo, ninguna conocida... Y pasan los días y parece como si yo hubiera dejado de existir, nadie se acuerda de mí. Son las diez de la mañana y suena el despertador. Menos mal que es solo un sueño.

¿Sabéis? Una de mis mayores fobias siempre ha sido que lo que aparece en mis inconstantes sueños fueran un reflejo de la realidad.

La fotografía es de Maulon!

5 comentarios:

Calvito dijo...

Pues espero por tu bien que no refleje nada real, porque vaya agobio. Lo que tengo claro es que lo que no son los sueños son premoniciones (lamentablemente, muchas veces, no en este caso).

Sally dijo...

Si no fuera porque acaba como un sueño, diría que es un fragmento de un libro de Paul Auster.

Dani dijo...

@Calvito: Yo también lo espero pero lo cierto es que es un sueño que se repite y se repite...A mí me da miedo la simple posibilidad de que cualquier cosa que sueñe (buena o mala) sea un anticipo de lo que va a pasar...

@Sally: Vaya! Supongo que está bien escrito entonces no? jeje. Gracias!!

chose dijo...

Una cosa es lo que se sueña estando dormido y otra lo que se sueña despierto.

Curiosa esa fobia a las líneas continuas.

Dani dijo...

@chose: ¡Qué razón tienes! Sueños tan distintos... Prometo una entrada sobre mi pavor a las líneas continuas... :P