jueves, 21 de mayo de 2009

Cosas insignificantes

A veces, entre tanta superproducción normalmente dirigidas por grandes estudios y hasta por multinacionales, uno se reconcilia con el cine con películas como Cosas insignificantes. Una historia sencilla en la que la calidad del filme no va en consonancia con un despliegue de medios abrumadores y con la cantidad de dinero invertida. Esmeralda (interpretada por Paulina Gaitán) es una joven humilde que se evade de su vida en la que tiene que hacer frente a cuidar a su abuela y a su hermana pequeña con pequeños objetos que se encuentra por la calle.

A través de estos objetos (insignificantes, cómo no) la película va desgranando la historia de una serie de personas que son incapaces de estar cerca de las personas que aman. Algo tristemente habitual en los tiempos que corren. Andrea Martínez Crowther (la directora de todo esto, mexicana, por cierto) ha logrado hilvanar una historia de cotidianas impotencias (protagonizadas por Carmelo Gómez, Bárbara Mori, Lucía Jiménez y Arturo Ríos) que consiguen emocionar al espectador a pesar de los cambios de humor insoportables de Esmeralda. Cuando acaba la película, uno sale del cine con la sensación de que se ha reconciliado con el mundo. Que existen las personas buenas y que el querer a la persona cercana no siempre es lo más sencillo. Será que uno es sensible pero, si me permiten una recomendación, no dejen de ver esta película.


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