Incapaz de asumir que el mundo ha cambiado mientras aún sigo anclado en algo que ya murió. Incapaz de entender que nada es lo que parece y que nadie quiere hurgar en todo lo que aún escuece. Incapaz de comprender que el querer no es lo mismo que la complacencia hacia el capricho y las tonterías. Incapaz de seguir el camino marcado hacia el cartel de salida a la que pensaba que ya había llegado después de una, yo creía, larga trayectoria. Incapaz de levantarme de la cama mañana para ir a trabajar y salir de este desahogo material que es la casa azul. Incapaz de respirar... Y, muy a mi pesar, capaz de hacer daño.
Así me siento hoy.
Así me siento hoy.
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