No ha sido un año muy bueno. Y eso que empezó como todos, con ilusiones y promesas renovadas que se fueron manteniendo hasta que las cosas se empezaron a torcer. Después de un último trimestre tan malo como el que he vivido no tengo ninguna gana de hacer promesas de cara al 2010, que está a punto de empezar (¡qué emoción!). Y como no quiero pensar hacia adelante, he decidido hacerlo hacia atrás y rescatar, a pesar de todo lo que ha pasado, cinco cosas de este 2009 que me hagan creer que vivirlo ha merecido la pena. En este año que se escapa...
...he recordado que la calefacción, la luz y el agua no son servicios que paga el Estado y he comprendido aquellos gritos de mi padre buscando al culpable que se había dejado la televisión encendida o aquella lámpara que se queda encendida todo el día en casa de mis padres. En mi piso no tengo a quién echarle la culpa pero estoy tan bien...
...me he ilusionado como hacía tiempo que no lo hacía con un nuevo proyecto con el que limito mis horas libres para pensar y que me motiva mucho.
...he vuelto a ver sonreír a la mejor amiga del mundo y verla creer en un sentimiento del que había llegado a renegar.
...he descubierto y conocido la mirada y la sonrisa más bonita del mundo.
...hemos desafiado a las sorpresas desagradables que nos deparaba el vivir con múltiples brindis en la barra del bar.
...he recordado que la calefacción, la luz y el agua no son servicios que paga el Estado y he comprendido aquellos gritos de mi padre buscando al culpable que se había dejado la televisión encendida o aquella lámpara que se queda encendida todo el día en casa de mis padres. En mi piso no tengo a quién echarle la culpa pero estoy tan bien...
...me he ilusionado como hacía tiempo que no lo hacía con un nuevo proyecto con el que limito mis horas libres para pensar y que me motiva mucho.
...he vuelto a ver sonreír a la mejor amiga del mundo y verla creer en un sentimiento del que había llegado a renegar.
...he descubierto y conocido la mirada y la sonrisa más bonita del mundo.
...hemos desafiado a las sorpresas desagradables que nos deparaba el vivir con múltiples brindis en la barra del bar.
Y los malos momentos mejor los intentamos enterrar en el olvido, como dice la canción de Elefantes...
2 comentarios:
Que lo de que "recordar que la calefacción, la luz y el agua no son servicios que paga el Estado" sea la primera cosa que te haga creer que el 2010 ha merecido la pena es como para cortarse las venas.
Menos mal que no es la única, jijiji Y que hay más de estas cinco, ¿eh?
-Empezar descubriendo los comics (y los libros de bolsillo) y terminar con Paco Roca firmándote todo lo que le pusiste delante.
-Las comidas y las cenas comunitarias. Incluidas las vetadas por el señor que solo como macarrones "cocinados por él" y ensalada "cocinada por él".
-Las fiestas con cuatro amigos y las fiestas con 15 pirados.
-Las pateadas por Paris y los viajes con los Gutierrez.
-El misterio de la báscula. Sobre todo esto. Yo creo que el resto del año es olvidable, pero lo de la báscula es un momento ma-ra-vi-llo-so.
Tienes razón, he recordado cinco razones pero hay muchas más, lo que me hace pensar que son suficientes para que el 2009 no haya sido tan malo... ¡Nunca olvidaré aquel viaje con los Gutiérrez! Y eso que tú te libraste de ellos en el viaje de vuelta... :D:D:D:D
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