sábado, 26 de diciembre de 2009

Obsesiones que se dan la vuelta

Soy tremendamente maniático con las puertas. Si una puerta está cerrada y alguien la abre para entrar, no acabo de comprender que no la vuelva a cerrar cuando ya ha pasado. Para mí, lo lógico es dejar las cosas en el estado en el que te las encuentras, sobre todo, porque suelen estar así por algo...

Esta noche he abierto una puerta y no he sido capaz de dejarla como estaba, de volverla a cerrar, de seguir arrinconando en alguna parte desconocida del cerebro y del corazón esa avalancha huracanada de emociones y sentimientos. La contradicción del ser humano. La temeridad de releer mails...

La fotografía que ilustra este texto es obra de alfonstr

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