El día a día está gobernado por las preguntas. Desde que te levantas hasta que te acuestas, tu cerebro no deja de generar preguntas que van desde lo más trivial (¿qué me pongo hoy?) hasta lo más trascendental (¿hacia dónde camino?). Para algunas tienes respuestas, para otras no. Suele pasar que cuanto más trascendental es la duda, más escondida está la solución en tu mente. Pero, curiosamente, las preguntas más difíciles son las que no te haces a ti mismo, sino las que tienes que formular a otra persona. Esas en las que la respuesta ni la conoces ni la tienes tú. Esas que no te atreves a hacer. Me gustaría preguntar tantas cosas...La fotografía que ilustra este texto es obra de giltiriel
2 comentarios:
Exactamene a lo que tu llamas preguntas yo lo tengo escrito como decisiones. La vida es una toma de decisiones continua, desde que te levantas: tostada o galletas...
@chose: Sí, puede ser pero a mí las decisiones no me aterran, determinadas preguntas (o más bien las respuestas que tendrán) me hacen temblar de miedo.
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