
Y una mañana, de repente y sin preguntar, el frío ha asaltado nuestro plácido otoño. Aprovechando la coyuntura, trato de sepultar, entre la maraña de ropa que se necesita para salir a la calle, mis pensamientos. El calor del hogar siempre los acaba sacando a la superficie.
La fotografía que ilustra este texto es obra de Maiña
2 comentarios:
Preciosa reflexión.
Adelante¡¡
Gracias!!!
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