viernes, 18 de septiembre de 2009

Chapoteando la vida

Me encanta pasear por la calle los días de lluvia. Y más por la noche porque en cada charco, gracias al reflejo de las luces en los objetos, puedo ver mil formas, reconocer mil caras diferentes y tener una tentanción enorme de ponerme a chapotear encima de él con la malvada intención de salpicar a todo el que se acerque. Algo que muy pocas veces (ninguna de manera consciente) he hecho. Lo que pasa es que a veces sucede, como hoy, que en los charcos solo ves lo que tu mente quiere ver...

La fotografía que ilustra este texto es obra de aritz alvarez

2 comentarios:

begusa dijo...

los charcos son una excusa perfecta para liberarnos de las ataduras inútiles de la edad adulta y volver a ser niñ@s otra vez... (me chifla la lluvia, no puedo evitarlo)

Dani dijo...

@begusa: Chapotear es lo más saludable en los días de lluvia, sobre todo si vives en una ciudad en la que la lluvia no es muy habitual...