Me encanta pasear por la calle los días de lluvia. Y más por la noche porque en cada charco, gracias al reflejo de las luces en los objetos, puedo ver mil formas, reconocer mil caras diferentes y tener una tentanción enorme de ponerme a chapotear encima de él con la malvada intención de salpicar a todo el que se acerque. Algo que muy pocas veces (ninguna de manera consciente) he hecho. Lo que pasa es que a veces sucede, como hoy, que en los charcos solo ves lo que tu mente quiere ver...viernes, 18 de septiembre de 2009
Chapoteando la vida
Me encanta pasear por la calle los días de lluvia. Y más por la noche porque en cada charco, gracias al reflejo de las luces en los objetos, puedo ver mil formas, reconocer mil caras diferentes y tener una tentanción enorme de ponerme a chapotear encima de él con la malvada intención de salpicar a todo el que se acerque. Algo que muy pocas veces (ninguna de manera consciente) he hecho. Lo que pasa es que a veces sucede, como hoy, que en los charcos solo ves lo que tu mente quiere ver...
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2 comentarios:
los charcos son una excusa perfecta para liberarnos de las ataduras inútiles de la edad adulta y volver a ser niñ@s otra vez... (me chifla la lluvia, no puedo evitarlo)
@begusa: Chapotear es lo más saludable en los días de lluvia, sobre todo si vives en una ciudad en la que la lluvia no es muy habitual...
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