A veces uno se crea tantas expectativas con algo, que luego si el resultado no es espectacular, te decepciona un poco. Creo que es lo que me ha pasado con Gordos, la segunda película de Daniel Sánchez Arévalo. Quizá esperaba tanto de ella que, después de verla, me ha dejado un poco fría. También es verdad que conforme pasan las horas voy descubriendo más cosas que me gustan pero después de enamorarme de Azuloscurocasinegro, creo que esta película es inferior a ella.La idea original del argumento no es mala aunque pueda parecer poco original. Un grupo de personas que se someten a una terapia colectiva para gordos, que en realidad acaba siendo una terapia emocional sobre sus propias vidas. El problema, creo, es que el argumento se difumina porque cada uno de los pacientes (más el terapeuta) tiene su propia historia que se refleja en la película. Por lo que acaban siendo cinco historias que parecen cinco cortometrajes diferentes ya que, en determinados momentos, la unidad está un poco forzada. Y luego resulta que son historias muy desiguales y descompensadas, creo que de esas cinco, hay una sobresaliente (la del terapeuta), dos muy buenas (la de la monja y la del gran Antonio de la Torre) y dos flojitas, que no se sustentan mucho, ni siquiera en la interpretación actoral.
Una interpretación actoral que es bastante brillante. Espectaculares papeles de Roberto Enríquez, Raúl Arévalo, Leticia Herrero y, muy a mi pesar porque no me lo esperaba, Verónica Sánchez (que para mí lo borda). Y son ellos y sus papeles los que mantienen una película que me gusta (que quede claro) pero de la que esperaba muchísimo más. Por cierto, del final ni hablo, porque me parece flojísimo (flojo es poco) y desconcertante. No acabo de verle mucho sentido...
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