viernes, 25 de septiembre de 2009

De mitos injustificados

Siempre he tenido fascinación por los mitos. No por las personas en sí que se convierten en mitos. De hecho, creo que no he tenido ningún ídolo en mi vida, siempre he sido capaz de ver el factor humano en cada uno de ellos. Lo que me maravilla es todo lo que se genera, lo que se mueve alrededor del mito, los comportamientos de la gente, la locura colectiva, los mimetismos que se crean entre admiradores y admirados y la vorágine mediática en la que se envuelve el fenómeno.

No soy capaz de entender como la gente puede perseguir a un artista, pagar una millonada en la reventa por ver tal u otro acontecimiento, acampar para estar en primera fila en un concierto o incluso hacer colas de no sé cuántas horas por conseguir una entrada para algún evento. Digo todo esto porque me cabrea enormemente que la selección de baloncesto es, para todo el mundo, la de Pau Gasol. Debe ser algo así como que ha jugado solo, que ha metido los 90 puntos por partido del equipo, que él solo ha defendido a todo el equipo contrario y que él mismo se hacía las asistencias.

He aquí un mito con todo lo que genera a su alrededor. Todo el mundo se vuelve loco con y por él sin que yo personalmente entienda muy bien por qué. Ya he dicho que no perseguiría a nadie pero, sin duda, a mí no es el que me apasiona de esta selección que si se fuera justo no sería la de Pau Gasol, ni la de los juniors de oro (¿Y Ricky? ¿Y Rudy?), sería la de un baloncesto que está marcando una época.

1 comentario:

satrian dijo...

Para mí el mito es el conjunto, todos ellos forman un uno que es imparable, bueno excepto quizás los profesionales de la NBA, pero no son los mitos los que logran los sueños y rompen las barreras.