Las primeras películas que fui a ver al cine no me impactaron mucho en el cerebro, o por lo menos no lo suficiente para que las recuerde (apenas me acuerdo de una tal Supergirl). De hecho, el otro día me dí cuenta que no sé con qué cinta me bauticé en el cine. De la que sí me acuerdo es de la primera que me impactó de veras y que ví aún siendo un niño, El oso, Jean-Jacques Annaud.
No creo que tuviera más de doce años cuando la ví. Pero recuerdo perfectamente como quedé impresionado con la película, con los comportamientos humanos de los osos, con las pesadillas que tienen, con los paisajes que allí salen reflejados y sobre todo porque una película que apenas tenía diálogos me hizo no levantarme de la butaca en los poco más de noventa minutos que dura. Ahora me encantaría volver a verla pero, por misterios de la humanidad, no consigo encontrarla para bajármela en ningún lado. A este paso me tendré que quedar con el recuerdo infantil de dos osos que luchan por sobrevivir... Por cierto, no sé si viene de aquel día, pero tengo adoración por los osos.
No creo que tuviera más de doce años cuando la ví. Pero recuerdo perfectamente como quedé impresionado con la película, con los comportamientos humanos de los osos, con las pesadillas que tienen, con los paisajes que allí salen reflejados y sobre todo porque una película que apenas tenía diálogos me hizo no levantarme de la butaca en los poco más de noventa minutos que dura. Ahora me encantaría volver a verla pero, por misterios de la humanidad, no consigo encontrarla para bajármela en ningún lado. A este paso me tendré que quedar con el recuerdo infantil de dos osos que luchan por sobrevivir... Por cierto, no sé si viene de aquel día, pero tengo adoración por los osos.
1 comentario:
A mi la película me parece preciosa, te he mandado unos enlaces al email por si te interesa descargártela.
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