A mí, siete días me han bastado para comprender la magia de la cifra. En una semana he regenerado el cuerpo, he disfrutado, he reído, he conocido otra realidad, he visto atardeceres imposibles de divisar aquí, me he puesto al día en muchos aspectos de mi vida que había abandonado y he hecho cosas impensables. Actividades que, puestos a imaginar, no sé si hubieran sido tan perfectas si mi viaje hubiera durado ocho días...
El regreso me ha hecho darme cuenta también de que puede desaparecer el calor a la velocidad en que me enganché de ti. Pero, por encima de todo, si algo he comprendido en estos siete días es que puedo desconectar de la rutina heptagonal pero que tus ojos, tu sonrisa y tu figura nunca se van de mi cabeza...
2 comentarios:
Me alegro que hayas vuelto y que esos 7 días te hayan servido para desconectar.
Es uno de mis números de la suerte, el 7, y el 3.
Lo mejor del descanso darse cuenta de lo mucho y bueno que te rodea.
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